China le pisa los talones a Brasil en el ranking de los mejores mercados para inversiones en comercio minorista en todo el mundo, como lo demuestra una encuesta publicada por la consultora AT Kearney. Por segundo año consecutivo, Brasil ocupa el primer lugar en la lista general, pero el gigante asiático tuvo un brillante desempeño en 2011 y pasó del sexto lugar al tercero.

El informe titulado ndice Global de Desarrollo Minorista (GRDI) clasifica a los 30 principales países en desarrollo para invertir en el segmento minorista. Se publica anualmente, aunque se refiere a las cifras del año anterior. Según el informe, después de Brasil están Chile, China, Uruguay e India, respectivamente.

A modo de comparación, hace años, la posición de Brasil en este ranking era considerablemente peor. En el informe de 2006 Brasil fue estaba en el penúltimo lugar, sólo por delante de Pakistán. Ese año, el difícil escenario macroeconómico explicó los malos resultados -los ingresos de los trabajadores habían crecido un escaso 2% en 2005 y el número de puestos de trabajo aumentó tan sólo un 1,2%.

En la encuesta actual, la desaceleración del mercado de consumo en el país en 2011, y la posibilidad de que una tibia recuperación en las ventas minoristas en 2012 fueron variables analizadas, aunque hubo otros puntos que pesaron positivamente en la evaluación, dijo Esteban Bowles, socio de AT Kearney.

Las variables que componen el cálculo de la consultoría son: el riesgo país, el nivel de atracción de nuevos inversores (indicador que incluye datos como el ingreso per cápita, población e infraestructura), la saturación del mercado y la presión del tiempo (que indica si hay urgencia de en un país, teniendo en cuenta indicadores tales como las ventas al por menor).

Las cadenas H&M, Gap, Home Depot e Ikea están en esa lista de países que analizan inversiones en el segmento, -Bowles piensa que Brasil y China deben permanecer en los primeros lugares en el ranking en el corto plazo- pero los especialistas creen que, a pesar de las bajas barreras de entrada y de la expansión de la clase media, los costos brasileños tiene un peso todavía alto en el análisis final para los inversores.