Uno de los últimos segmentos del sector minorista que, históricamente, sienten los efectos de la desaceleración económica, es el área de supermercados. Según informó la Asociación Brasileña de Supermercados (Abras), se estima una reducción de la expansión para este año. Hasta ahora, la previsión es de una mejora de 3% en las ventas reales (descontada la inflación medida por el ndice de Precios al Consumidor Amplio / Instituto Brasileño de Geografía y Estadística -IPCA/IBGE) en 2014, índice que estaba por debajo del de 2013. Pero en las próximas semanas se anunciará un nuevo número -inferior a 3%-, lo que convertirá a 2014 en el peor año para el sector desde 2006, en términos de tasa de expansión en las ventas reales.
En 2006, los supermercados tuvieron una caída real en las ventas de 1,59%, y desde entonces, la tasa de crecimiento siempre superó el 3%. El año pasado, el crecimiento real fue de 5,4%, y en 2012, de 5,3%. Esperamos cerrar el mes de julio, que incluye un período de las ventas en el Mundial de Fútbol, para concluir esos cálculos, dijo el presidente del consejo consultivo de Abras, Sussumu Honda.
Niveles de endeudamiento continúan comprometiendo renta y, con las presiones inflacionarias, el consumidor va menos a los supermercados. Hace una compra más grande para el mes y reduce las compras pequeñas, dijo Honda. El hecho es que el brasileño está consumiendo menos y no podríamos mantener la previsión de crecimiento antigua.
Abras informó un crecimiento de 1,29% en las ventas de junio, sobre el año anterior, y en el acumulado de 2014 un alza de 1,57%. El valor cayó, considerando que hasta mayo la suba acumulada era de 1,62%. El comando de la entidad informó que el Mundial no tuvo un efecto positivo en los resultados. El Mundial no llegó a impulsar tanto las ventas en junio, afirmó Honda.
A pesar de las iniciativas para el aumento del crédito en la economía, que tomó la semana pasada el gobierno, el sector es más sensible a las ganancias de renta que el mayor volumen de crédito en el mercado.