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China y Rusia acordaron profundizar su alianza militar con nuevos ejercicios conjuntos y la ampliación de sus patrullajes aéreos y marítimos. El compromiso quedó plasmado en una declaración firmada tras la cumbre entre Xi Jinping y Vladimir Putin en Beijing, y es uno de los resultados más concretos del encuentro.

El acuerdo llega en un momento en que la relación entre ambas potencias se inclina a favor de China. Putin viajó a Beijing con la expectativa de cerrar el gasoducto Power of Siberia 2, pero regresó sin ese resultado. A cambio, obtuvo el respaldo político y militar de Xi en el marco de más de 40 acuerdos bilaterales firmados en la cumbre.

¿Qué acordaron China y Rusia en materia de poder militar?

La declaración conjunta establece tres ejes de cooperación en defensa: más ejercicios militares conjuntos, mayor coordinación en patrullajes aéreos y una expansión de las operaciones marítimas compartidas. No es una alianza de defensa mutua formal, pero la señal hacia Occidente es clara: ambas potencias están dispuestas a operar juntas de forma más visible y sostenida.

Xi calificó las relaciones bilaterales como “en su punto más alto en la historia”. Sobre Taiwán, Rusia reafirmó su apoyo al principio de “Una sola China”. En paralelo, China declaró que favorece una solución diplomática al conflicto en Ucrania, aunque expresó su apoyo a la soberanía e integridad territorial de Moscú.

Xi calificó las relaciones bilaterales como “en su punto más alto en la historia”.Fuente: ShutterstockAlexander Ryabintsev

¿Cómo afecta esta alianza al equilibrio de poder global?

El acuerdo militar llega mientras China consolida su rol como potencia indispensable en la escena global. En las semanas previas, Xi también recibió a Trump con una ceremonia casi idéntica a la de Putin —alfombra roja, niños con banderas, salva de 21 cañonazos—. El mensaje fue deliberado: Beijing busca equidistancia sin renunciar a ninguno de los dos vínculos estratégicos.

Analistas especializados en política exterior advierten que Xi está posicionando a China como el actor externo clave de la política internacional. La declaración conjunta también apunta a Washington: ambos países condenaron los ataques militares a terceros y los intentos de desestabilización política interna, calificándolos de violaciones graves del derecho internacional.