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Ante el avance del deshielo de muchos de los glaciares del mundo, el de uno en particular pone en peligro a varias de las ciudades más importantes de Estados Unidos. Se trata del glaciar Thwaites situado en la Antártida Occidental, también denominado por muchos como el glaciar del juicio final.

Según estudios científicos, este glaciar es el responsable de aproximadamente el 4% de aumento anual del nivel del mar en todo el mundo y su tamaño y volumen de hielo son más que suficientes para que el nivel del mar aumente unos 65 centímetros de colapsar, algo que se traduce en potenciales inundaciones costeras que afectarían a millones de personas.

El deshielo del glaciar el juicio final es resultado de múltiples procesos naturales que se retroalimentan.

¿Qué son las tormentas suboceánicas?

Este fenómeno, también llamado procesos de submesoescala bajo el agua afectan significativamente al hielo antártico. Estas estructuras dinámicas que pueden alcanzar los 10km de extensión transportan agua más caliente bajo las enormes plataformas de hielo.

La presencia de estas tormentas no estaban contempladas en modelos climáticos tradicionales, por lo que se subestimaban las proyecciones respecto al aumento del nivel del mar. Esto es grave, ya que si la capa de hielo de la Antártida occidental colapsa por completo, el nivel del mar podría sumar hasta 3 metros en todo el mundo.

¿Cómo afectan al deshielo?

Las tormentas afectan al deshielo porque al mover agua más caliente por debajo, cuando estos procesos se intensifican se acelera el deshielo. Se trata de un ciclo de retroalimentación ya que a su vez que se crean más frentes de agua por el deshielo, se intensifican las tormentas y este proceso avanza más rápido. Los modelos actuales mostraron que estos fenómenos explican cerca del 20% de la variabilidad del deshielo submarino anual.

Un muro submarino: la propuesta de los científicos

Un grupo de científicos e ingenieros propuso construir un muro submarino de 80 km frente al glaciar que más les preocupa: el Thwaites. Se trataría de una barrera flexible anclada al fondo marino cuyo objetivo es bloquear el ingreso de agua oceánica cálida.

El muro en cuestión tendría 152 metros de altura y se planteó que se requeriría al menos una fase inicial de investigación de 3 años. Esta solución no detendría el cambio climático, pero podría ralentizar la pérdida de hielo.