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China se convirtió en el primer país del mundo en autorizar comercialmente un implante cerebral invasivo. El 13 de marzo de 2026, la Administración Nacional de Productos Médicos de ese país aprobó el dispositivo NEO, desarrollado por Neuracle Medical Technology, que permite controlar tecnología externa mediante señales del cerebro.

La aprobación deja a Neuralink, la empresa de Elon Musk, un paso atrás: sus dispositivos siguen confinados a ensayos clínicos experimentales, al igual que los de otras compañías estadounidenses como Synchron y Paradromics. China, en cambio, ya tiene luz verde regulatoria para vender el implante de forma comercial.

¿Qué es el implante cerebral NEO y cómo funciona?

El NEO es un dispositivo inalámbrico del tamaño de una moneda que se coloca sobre la superficie del cerebro, desarrollado por Neuracle Medical Technology junto a la Universidad Tsinghua. Capta señales motoras del cerebro y las traduce en comandos para dispositivos externos, como un guante robótico.

A diferencia del implante de Neuralink, que penetra el tejido cerebral con electrodos de alta resolución, el NEO utiliza un diseño epidural: los sensores descansan sobre la membrana protectora del cerebro, sin perforar la corteza cerebral. Eso reduce significativamente el riesgo del procedimiento.

¿Para quién está aprobado?

La autorización es específica: el NEO está indicado para personas de entre 18 y 60 años con cuadriplejia severa causada por lesiones en la médula cervical. Con el dispositivo, los pacientes pueden realizar tareas motoras cotidianas de forma autónoma:

  • Agarrar objetos
  • Beber agua
  • Escribir
A diferencia del implante de Neuralink (arriba), que penetra el tejido cerebral con electrodos de alta resolución, el NEO utiliza un diseño epidural.
A diferencia del implante de Neuralink (arriba), que penetra el tejido cerebral con electrodos de alta resolución, el NEO utiliza un diseño epidural.

¿Qué significa esta aprobación frente a Neuralink y el resto del mundo?

China lleva años posicionando las interfaces cerebro-computadora como industria estratégica. El sector fue incluido en el Plan Quinquenal 13 y reafirmado como tecnología prioritaria tanto en el informe de gobierno de 2026 como en el Plan Quinquenal 15, con nuevas medidas de impulso lanzadas en diciembre de 2025.

En paralelo, otra empresa de Shanghai, NeuroXess, lleva adelante su propio ensayo clínico de un año con pacientes con parálisis. Su sistema —completamente implantado, inalámbrico e integrado con batería propia— ya completó decenas de casos exploratorios. El mercado chino de interfaces cerebro-computadora alcanzó los u$s 446 millones en 2024 y con la aprobación del NEO, China se posiciona como el líder global indiscutido del sector.