El origen político de la cita estuvo marcado por reproches sobre la modalidad de convocatoria: Rodríguez acusó al oficialismo de obstruir la comparecencia cuando fue planteada como convocatoria y de preferir una interpelación, lo que —aseguró— buscó evitar que se trataran temas sensibles como Venezuela.
“No es el canciller el que no quería venir; es la bancada oficialista la que quería bloquear la comparecencia”, manifestó el interpelante, dirigiéndose a la presidenta de la Cámara, Bettiana Díaz.
Venezuela: matices, críticas y tensión interna
El primer bloque de preguntas se centró en la posición oficial sobre los hechos recientes en Venezuela, con críticas a la evolución de comunicados y declaraciones públicas. Rodríguez pidió explicaciones por lo que denominó una mutación en los pronunciamientos, y reclamó por la ausencia de una referencia explícita a la existencia de un “régimen dictatorial preexistente” en comunicados emitidos por Uruguay y por otros gobiernos de la región.
Lubetkin defendió la postura del Ejecutivo: recordó que el gobierno no reconoce a Nicolás Maduro por dudas sobre la transparencia electoral y recordó la decisión de 2017 de apartar a Venezuela del Mercosur por incumplimientos de parámetros democráticos.
Al mismo tiempo, el canciller reprochó intervenciones externas —en alusión a Estados Unidos— destacando la necesidad de prudencia en cuanto a injerencias.
Ante la acusación sobre asilo a dirigentes acusados de violaciones de derechos humanos, Lubetkin dijo no tener constancia de conversaciones oficiales con ese fin, aunque admitió que se realiza seguimiento y monitoreo permanente de la situación venezolana.
Mercosur-UE y Mercosur-Singapur: celeridad y demoras
El tratamiento parlamentario de los acuerdos comerciales con la Unión Europea y con Singapur fue otro capítulo central. Rodríguez presionó por rapidez en la aprobación del acuerdo Mercosur–UE y cuestionó demoras administrativas: por qué el instrumento certificado por Paraguay llegó tardíamente a Buenos Aires y por qué hubo un retraso de cuatro meses en el depósito del instrumento de ratificación del acuerdo con Singapur.
Lubetkin ratificó la solicitud del Ejecutivo de celeridad parlamentaria y atribuyó algunos retrasos a trámites técnicos y de coordinación entre estados partes, sin entrar en mayores precisiones. Aseguró que el gobierno impulsa el tratamiento, pero comprometió a la diplomacia a mejorar la coordinación en los procesos de depósito y notificación internacionales.
Viaje a China: delegación, agenda y Taiwán
Las preguntas sobre el viaje del presidente Orsi a China incluyen la composición de la delegación, los costos de viáticos y la logística que, según empresarios, provocaron demoras en encuentros oficiales, incluso en la reunión con Xi Jinping. Rodríguez pidió el “número preciso de compatriotas” que integraron la comitiva y por qué algunos representantes estatales asistieron a actividades de protocolo sin justificación clara.
Lubetkin defendió la conformación de la delegación como propia de una gira presidencial de alto nivel, aunque admitió que en actividades algunas hubo descoordinación y se comprometió a remitir listados y comprobantes.
La inclusión en la declaración conjunta de una frase sobre Taiwán generó escozor: el diputado demostró que fue una intromisión gratuita en asuntos viejos, mientras que el canciller explicó que la mención forma parte de una práctica diplomática de alineamientos puntuales que facilitan relaciones bilaterales con China, sin implicar un cambio de fondo en la política exterior.
Visas en EE.UU: posibles consecuencias de alineamientos internacionales
El último eje fue el reclamo por la situación de migrantes uruguayos frente a cambios en las pautas de emisión de visas estadounidenses. Rodríguez vinculó la inclusión de Uruguay en listados restrictivos con “señales” del país a favor de otras potencias, y pidió explicaciones sobre gestiones diplomáticas tras la reunión entre Orsi y el embajador de EE.UU. UU.
Lubetkin negó que haya una relación causal directa y reiteró que las políticas migratorias de EE.UU. UU. obedecen a criterios internos de esa nación. Aun así, admitió que la Cancillería ha mantenido contactos con autoridades estadounidenses para aclarar situaciones puntuales y que seguirá gestionando para mitigar impactos sobre compatriotas en el exterior.