El Banco Central (BCU) resolvió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75%, decisión que acompaña un panorama económico mixto: por un lado, la actividad muestra señales de mejora en el primer trimestre de 2026 impulsada por el consumo privado; por otro, la inflación subyacente —que excluye precios volátiles y rubros administrados— se aceleró hasta 3,5%, según el comunicado oficial.

En su evaluación, el Comité de Política Monetaria destacó que las expectativas de inflación de analistas y operadores financieros primarios permanecen alineadas con la meta oficial de 4,5%, mientras que las expectativas del sector empresarial se ubican en 5% y se han mantenido estables. El BCU interpreta estos indicadores como un ancla relevante para la conducción monetaria.

El organismo advirtió, sin embargo, sobre presiones externas: el precio del petróleo se mantiene por encima de los niveles previos al inicio del conflicto en Medio Oriente y los costos logísticos se han incrementado, factores que podrían trasladarse a precios a nivel global y, eventualmente, al mercado doméstico.

Pese a esos riesgos, el BCU sostuvo que la combinación de expectativas “ancladas” y una inflación que aún se considera baja deja a la política monetaria en una posición sólida para enfrentar eventuales desvíos inflacionarios. Ese diagnóstico explica la decisión de mantener la TPM sin cambios por ahora.

Para los hogares y empresas, la resolución implica continuidad en el costo de financiamiento en el corto plazo, lo que puede sostener el crecimiento del consumo privado observado en los últimos meses. En los mercados, la señal del BCU busca dar certidumbre sobre el rumbo de la política monetaria, aunque los agentes seguirán atentos a la evolución de los precios internacionales y a los próximos datos de inflación.

El BCU cierra el comunicado destacando que su postura estará sujeta a nuevas evidencias: si la inflación subyacente o las presiones externas se intensifican, las autoridades disponen de instrumentos para ajustar la política; si, por el contrario, la inflación retrocede hacia la meta, mantendrá la flexibilidad para acompañar la recuperación económica.