Con mucha frecuencia, escuchamos las voces de Dueños, Directores y Gerentes diciendo" nuestra gente es lo más importante "y esto se va convirtiendo en una lema.

Esta afirmación es en realidad, la segunda verdad, porque la primera verdad es que el Cliente es lo más importante.

Las causas de esta confusión, pueden provenir de la necesidad de demostrar "cariño "a los empleados, o posiblemente se explique porque el cliente en Argentina sea El Cliente. Si, más chiquitito en importancia que el resto de las cosas.

Lo vemos cuando entramos a un negocio: ¿dónde quedó la sonrisa cordial del vendedor?, ¿dónde quedó la cortesía que aumentaba las ventas, que te ayudaba a probar los zapatos o te ofrecía todos los productos del local con profesionalidad?

En las empresas, los bancos, las tarjetas, etc. ocurre lo mismo, nadie te contesta el teléfono con suerte hay una máquina que te da indicaciones de los 20 números que tenés presionar antes que alguien te diga ¿hola ?. Ni que hablar cuando te atiende un contestador que dice deje su mensaje." Su llamada es muy importante para nosotros " . Entonces sentís ganas de decir Bueno si soy tan importante que me atienda alguien.

Hay que volver a valorizar al Cliente y la pasión por él. Es lo más importante que tiene cualquier empresa, negocio, local, supermercado; despertemos: sin clientes no existe ningún emprendimiento, ni siquiera las ONG.