La infraestructura necesaria para desarrollar la IA dispara la demanda de energía, materiales, trabajadores y financiamiento.
La gestora global de activos Janus Henderson advierte que ese ciclo de inversión podría sostener la inflación y elevar los rendimientos de los bonos, todo eso antes de que aparezcan las ganancias de productividad.
Durante los últimos dos años, Wall Street apostó a que la inteligencia artificial terminaría convirtiéndose en una poderosa fuerza desinflacionaria.
Esa hipótesis se basa en que una mayor productividad permitiría producir más con menos recursos, reducir costos y mejorar la eficiencia de las empresas.
Sin embargo, Janus introduce un matiz decisivo para los mercados. Y es que antes de que esos beneficios se materialicen, será necesario atravesar un ciclo de inversión de una magnitud excepcional.
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