Kia Argentina se prepara para otro año de expansión, producto de la apertura de importaciones ya consolidada en el mercado automotor. La compañía, que en 2025 multiplicó más de cuatro veces su volumen de ventas, prevé volver a crecer con fuerza y duplicar sus patentamientos este año, hasta más de 6000 unidades.
El cambio de escenario económico -con menor regulación, ingreso de autos importados sin restricciones y normalización de variables financieras- permitió recomponer la oferta y destrabar una demanda contenida durante años. En ese contexto, la marca surcoreana logró reposicionarse con nuevos productos y una estrategia comercial más agresiva que incluye financiamiento a tasa cero y la absorción de margen para ganar volumen y participación.
Sebastián Sicardi, CEO de Kia Argentina, sostiene que el “despegue” de los importadores ya ocurrió y que el foco ahora está en consolidar ese crecimiento, ampliar el portfolio y ganar participación en un mercado que aún enfrenta desafíos estructurales.
¿Cómo cambió el negocio automotor con este nuevo contexto económico?
Hay como un listado de cosas que fueron cambiando. Pasamos de un comercio hiper regulado en todos los aspectos —comercio, finanzas, todo—, muy controlado y limitado, a un proceso donde se fueron eliminando restricciones como las SIRA, SIMI y demás. También se fueron regularizando los plazos de pago al exterior: empezamos con 180 días, después 90, y hoy se puede pagar al momento de nacionalizar la mercadería. No hay más limitaciones a la importación de autos, se agilizaron áreas como homologaciones que antes se extendían indefinidamente y ahora tienen plazos más cortos, y se simplificaron procesos. Se eliminó el impuesto PAIS, se habilitó la compra de divisas y hubo cambios en impuestos internos. Todas las medidas apuntan a lo mismo: normalizar el mercado y la oferta.
¿Cuándo se empezó a ver el impacto de ese cambio en el negocio?
En 2024 todas las marcas estábamos acomodando nuestras estructuras, volúmenes y oferta. El potencial, la recuperación y el satisfacer la demanda atrasada se vio en 2025. Fue un año en el que el mercado creció casi un 50%. En nuestro caso, de 2024 a 2025 crecimos alrededor de 350% en patentamientos, es decir, multiplicamos por más de cuatro veces el volumen.
¿Qué explica ese salto de Kia?
Tiene que ver con la apertura del mercado, pero también con el lanzamiento del K3. Hasta hace poco nuestra oferta era en general de vehículos extrazona, que pagan 35% de arancel y compiten en nichos. Tenemos una marca muy reconocida, muy bien valorada, pero que jugaba en segmentos más chicos. El K3 nos permite entrar en un segmento más masivo, como el segmento B, con un producto hipercompetitivo desde el punto de vista de producto y también de precio, por no pagar arancel ya que viene de México donde hasta ahora teníamos acuerdo comercial. Nos preparamos mucho para eso durante 2024: red de concesionarios, logística, estructura. Y dio resultado.
¿Qué proyección tienen para este año y el próximo?
El año pasado hicimos 3200 autos de patentamientos. Este año esperamos superar los 6000. Para 2026 esperamos duplicar ese volumen. Eso viene por consolidar el K3 en un año completo de comercialización, por ajustes en la gama y por mayor presencia en el mercado. La gente ya nos tiene más presentes al momento de decidir. El K3 debería representar entre el 60% y el 65% del volumen.
¿Traerán nuevos modelos?
Estamos incorporando en pocos días el K4, que es un sedán que viene de México, y en pocos meses un hatch mediano. Y a mitad de año vamos a lanzar la Tasman, que es una pickup que se produce en Corea. Son productos que van ampliando el portfolio y sumando volumen. K4 y Tasman van a sumar cerca de un 15% entre los dos, y el resto de la gama el 20% restante.
¿Cómo se posiciona la Tasman en el mercado tan competitivo de pick ups en la Argentina?
Es un producto que va a pagar arancel, así que compite en desigualdad con la oferta local o regional. Pero tiene atributos muy fuertes. No apuntamos a competir en volumen con los líderes, sino a hacerse un lugar en el segmento, sobre todo en la parte media y alta, y en un uso más recreacional que laboral.
¿Ya tienen stock de esos autos?
Nos manejamos con aproximadamente un mes y medio de stock físico en Argentina, más lo que tiene la red y lo que está embarcado o en producción. El negocio del auto tiene stocks muy pesados financieramente, con costos altos de financiamiento, así que hay que ser muy preciso con la programación.
¿Qué peso tiene el financiamiento hoy en las ventas de KIA?
Es clave. Empezamos el año pasado con tasa cero UVA y fuimos evolucionando. En marzo lanzamos tasa cero real, bonificada con concesionarios. En un contexto donde las tasas están en torno al 35% o 40%, es una oferta muy competitiva. Hoy estamos llegando a un 10% de ventas financiadas y esperamos ir al 15% o 20% en el corto plazo y al 30% como objetivo.
¿Qué pesa más hoy para creer en la Argentina: la apertura o la estabilidad?
Sin apertura es imposible. Nosotros llegamos a vender 500 autos en un año con reestricciones y ahora vamos a vender más de 6000. Es un cambio total. Pero dentro de contextos normales, la estabilidad es fundamental. La compra de un auto es una inversión importante y hay un sentido de oportunidad: si el cliente cree que las condiciones van a cambiar, demora la decisión.
¿Cómo están financieramente frente a la casa matriz?
Nosotros nunca acumulamos deuda. Nuestro flujo está equilibrado: hacemos pedidos y pagamos a medida que ingresan los autos. Es parte de la eficiencia del negocio estar ordenado financieramente.
¿Cómo impacta la llegada de marcas chinas?
La competencia es bienvenida. Es lo que pasa en todo el mundo. Para nosotros no cambia la estrategia. Kia es una marca con trayectoria global, líder en muchos mercados, muy reconocida. En Argentina, llevamos casi 25 años con continuidad, incluso en momentos en que vendíamos 500 autos. Mantuvimos red, repuestos, servicio. Eso genera una base muy sólida.
Los modelos que vende en la Argentina son de combustión interna, ¿no ven mercado para los eléctricos?
Hoy el cliente argentino no demanda híbridos por temas ecológicos, sino por ventajas económicas: consumo, patentes, lo que se viene. El eléctrico es una decisión más radical: requiere infraestructura, planificación, generalmente es segundo auto. Aunque igual avanza. Hoy tenemos modelos con hasta 800 km de autonomía, pero falta infraestructura y regulación.
¿Qué pasa si no se renueva el acuerdo con México?
Si no se renovara sería un problema importante para muchas marcas, pero creemos que se va a resolver. Venció y está en negociación. No vemos la posibilidad de que no se renueve porque iría en contra de la política de apertura.
¿Qué otras oportunidades se abren con los nuevos acuerdos comerciales que firmó la Argentina?
Los acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea abren oportunidades porque tenemos plantas en esos mercados. Eso nos permitiría traer productos más competitivos y ampliar la oferta, pero falta.
¿Cómo ven el mercado este año?
Estimamos entre 580.000 y 600.000 unidades, similar al año pasado, con un leve crecimiento. El primer trimestre estuvo un poco por debajo, pero creemos que se va a emparejar.
¿Qué falta para que el mercado crezca realmente?
Primero, que se renueve el acuerdo con México. Después avanzar en la normalización económica: baja de tasas, estabilidad y reducción de lo que llamamos el costo argentino. Hoy hay una carga impositiva muy alta: aranceles, IVA, ingresos brutos, impuestos financieros. Eso encarece el auto.
¿El auto volvió a ser una inversión?
Más que una inversión financiera, hoy es una compra más racional. Los precios se acomodaron, hay más competencia y márgenes más normales. Nosotros hoy estamos resignando margen para ganar volumen y participación.
¿Qué objetivo tienen en términos de cuota de mercado?
Estamos compitiendo muy fuerte para ganar participación. El objetivo es superar el 1% de cuota de mercado. Eso implica resignar margen para crecer, porque el mercado está muy competitivo y hoy el foco está puesto en volumen más que en rentabilidad.