Los últimos cincuenta años han sido los de oro del mercado de arte. En los 60 no era normal que salieran a la venta obras de artistas contemporáneos en subastas o en el mercado secundario, y hoy unos 16.000 artistas activos ven sus obras en subastas anualmente.

En octubre de 1973 se ofrecieron a la venta 50 obras de artistas modernos americanos que habían sido compradas en las últimas dos décadas por el matrimonio Scull, quienes tenían como ingreso una flota de taxis en Manhattan.

Una de las obras de Jaspers Johns, que había costado u$s 10.000 trepó hasta u$s 240.000 y hoy vale unos 40 millones de dólares.

Una de Robert Rauschenberg, que el artista vendió en u$s 900, llegó a u$s 85.000 y el autor presente, y un poco alcoholizado, empujó al vendedor y le reprochó la venta, disgustado por la ganancia que había obtenido (casi 100 veces). Grave error, ya que gracias a esa venta su cotización se disparó.

En 1987, en Sothebys de Nueva York, se vendía "Los Lirios", de Van Gogh, y el comprador fue el australiano Alan Bond, quien ofertó hasta u$s 54 millones, pero el 50% se lo prestó Sothebys y nunca lo pagó. Cinco años después lo compró en una cifra no revelada el Museo Getty de Pasadena, lo que generó desconfianza en el mercado, ya que demostró que se podían "inflar" los precios dando una enorme financiación al comprador.

Todos quieren que grandes millonarios compren en sus subastas y Bill Gates entró al mercado en 1994 cuando compró el Codice Da Vinci, que contiene escritos y dibujos del gran Leonardo. Pagó u$s 31 millones y lo subió a la red para disfrute de todos.

El matrimonio Ganz, de Nueva York, compró durante 50 años arte e invirtió u$s 2 millones en ello. En 1997 salió a la venta su colección y recaudó más de u$s 200 millones, duplicando lo esperado. Más de 25.000 personas visitaron la exhibición previa a la venta y los catálogos se agotaron pese a costar cien dólares el ejemplar.

La venta mayor fue un Picasso en u$s 49 millones, que lo compró un austríaco, quien lo vendió en 2001 en cerca de u$s 80 millones a Steve Wynn, que luego lo comercializó en u$s 155 millones a Steven A. Cohen hace dos años.

En 1941 Ganz lo compró en u$s 7000, equivalentes a u$s 113.000 de hoy. La primera vez que se superaron los u$s 100 millones fue por la venta de un Picasso en 2004. Luego superaron la marca otra obra del malagueño, un Munch, dos Giacometti, un Bacon y un Warhol.

La obra del período rosa de Picasso había sido comprada por John Hay Whitney en u$s 30.000 en 1950 (u$s 300.000 de hoy) y se vendió en u$s 104 millones. Otro momento histórico fue cuando Sothebys de Londres organizó junto a Damien Hirst la venta de 56 obras inéditas suyas; solo dos quedaron sin vender. Pese al colapso de la Bolsa ese mismo día, 15 de septiembre de 2008, recaudaron u$s 200 millones en esa noche.

Yves Saint Laurent fue un gran coleccionista. Al fallecer su pareja, Pierre Bergé, se vendió en Christies de París parte de las colecciones con récords variados para Brancusi, Mondrian y Matisse. Pero lo más sorprendente fue un sillón realizado por el irlandés Eileen Gray en 1919, que se vendió en u$s 28 millones, diez veces más de lo estimado.

Fue un aire fresco para el mercado ya que el mundo estaba en el momento de mayor recesión.

Cuando se vendieron las colecciones de arte, joyas y vestidos de Elizabeth Taylor en 2011, todas las estimaciones quedaron por el piso y todo se pagó mucho más de lo esperado. Es que la proveniencia aumenta el valor (un anillo millonario no era de ella y la casa de remates acaba de devolver lo pagado).

El año pasado se marcó la mayor venta en la historia en una sola noche, fue en Christies de Nueva York, donde los compradores chinos estuvieron muy activos. Se vendieron u$s 853 millones en una venta de arte contemporáneo.

No sabemos qué nos deparará esta inflación de precios "poco cuidados" este año.

Ya en Londres y Nueva York en estos dos meses vimos ventas especulativas y que han tenido gran éxito.