Aerolíneas Argentinas cerró el primer semestre de 2026 con una pérdida de u$s 63 millones. Fue tras dos años consecutivos de ganancias, un hecho inédito para una compañía que -hasta allí- vivió en un rojo continuo.

“La industria aeronáutica enfrenta hoy un encarecimiento extraordinario de su principal costo, que aumentó cerca de un 90% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente —galón JP-1—. Es el precio más alto en más de una década, descontando un pico breve de 2022 por la guerra en Ucrania”, explicaron desde la compañía.

El aumento del combustible tuvo un impacto en el resultado operativo de Aerolíneas Argentinas, agregando un sobrecosto de más de u$s 100 millones solo en el primer semestre.

“El ordenamiento previo permitió afrontar la necesidad financiera con recursos propios. La reducción de gastos, las mejoras de productividad y la revisión de procesos realizadas desde 2024 permitieron que la compañía cubriera íntegramente el resultado financiero negativo del primer semestre con la caja disponible al inicio del ejercicio, sin nuevos aportes del Estado ni financiamiento bancario”, detallaron.

Al 30 de junio se terminó de cancelar el fideicomiso financiero Global ARSA, contratado en octubre de 2023 por u$s 10 millones. Previamente, sobre el fin de 2025, se habían liquidado todos los pagos pendientes de los leasings financieros de las 30 aeronaves que son propiedad de la compañía.

“Aerolíneas afrontó así el impacto del combustible mientras cumplía con sus vencimientos financieros”, precisaron.

“A los precios de combustible presupuestados para 2026, el resultado operativo habría seguido siendo positivo. El semestre cerró con un EBIT negativo de u$s 84 millones, pero al aislar únicamente el efecto del mayor precio del combustible y mantener las demás variables constantes, el resultado habría sido positivo en aproximadamente u$s 25 millones”, comunicó la compañía.

Esto muestra cuánto pesa el shock externo sobre el desempeño de la compañía.

El EBIT pasó de una pérdida cercana a u$s 266 millones en el primer semestre de 2023 a una pérdida de u$s 44 millones en el mismo período de 2024 y una ganancia de u$s 66 millones en 2025. Esa trayectoria refleja el avance del ordenamiento de la compañía antes del shock de combustible de 2026.

Aun con el sobrecosto de combustible, el EBITDAR fue positivo en u$s 64 millones en el primer semestre. “Este indicador ya incluye el gasto en combustible, pero se calcula antes de descontar depreciaciones, amortizaciones y alquileres”, manifestaron.

La empresa atribuyó el retroceso a un único factor: la escalada del precio del combustible aeronáutico provocada por el conflicto en Medio Oriente, que le agregó un sobrecosto superior a USD 100 millones en solo seis meses.