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Jazmín Chebar, una de las principales marcas de indumentaria femenina de la Argentina, prepara su desembarco en Europa.

La compañía, fundada en 1997 por la diseñadora que le dio nombre, abrirá su primer punto de venta en Madrid a fines de noviembre. La expansión también incluye una nueva apertura en México, donde tiene presencia desde hace cuatro años.

El plan contempla una inversión de u$s 1 millón en España durante los primeros dos años, mientras que en el mercado mexicano ya desembolsó unos u$s 2 millones.

“Ambas operaciones se financian con capital propio”, señaló Claudio Drescher, socio de la marca, en diálogo con El Cronista.

La llegada a Europa forma parte de un crecimiento que comenzó hace más de dos décadas.

Actualmente, el 18% de las unidades que vende Jazmín Chebar corresponde a mercados del exterior, una participación que la compañía espera elevar al 35% en los próximos tres años.

La expansión coincide con los preparativos por los 30 años de la marca, que se cumplirán en 2027. Drescher, que se incorporó como socio en 2002, explicó que desde entonces buscaron desarrollar una compañía con presencia internacional.

Jazmín Chebar@Jazmínchebar

Las ventas en otros países permiten compensar la menor demanda en Argentina. “Si me preguntás si hoy ese volumen que estamos ubicando afuera compensa la baja, obviamente que sí”, afirmó Drescher.

Las dificultades que atraviesa la industria textil argentina afectaron a una de las fábricas que trabaja con la marca. En agosto, Indumentaria Catamarca (ICSA), que confecciona prendas para Jazmín Chebar, Grisino, Lacoste y Puma, estuvo a punto de cerrar sus puertas. La empresa, que llegó a emplear a unas 150 personas, había comunicado que dejaría de operar a fines de ese mes.

Sin embargo, tras una reunión entre el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, Drescher y Eduardo Kozak, dueño de Grisino, la compañía decidió continuar con sus actividades y mantener los 30 puestos de trabajo restantes.

Las aperturas de Jazmín Chebar en Europa

La primera experiencia europea será en Malva, una tienda departamental ubicada sobre la calle Serrano, una de las principales arterias comerciales del barrio de Salamanca que, además, forma parte de la llamada Milla de Oro de Madrid. Allí se concentran algunas de las principales firmas internacionales de moda, joyería y accesorios, como Louis Vuitton, Gucci, Prada y Versace.

El espacio de Jazmín Chebar estará destinado a las colecciones de la diseñadora argentina, junto con otras marcas latinoamericanas.

“España es un primer paso por el idioma y por la cercanía que hay entre ese país y Latinoamérica, en especial con la Argentina”, explicó Drescher.

El empresario señaló que también mantienen conversaciones y están evaluando oportunidades en Italia y Francia. Sin embargo, todavía no hay nuevas inauguraciones confirmadas.

Jazmín Chebar@jazminchebar

Antes, el 5 de noviembre, abrirá un local propio en el shopping Antara, en Ciudad de México. Será la primera sucursal administrada directamente por la compañía en ese mercado, al que ingresó hace cuatro años a través de El Palacio de Hierro, una reconocida cadena de tiendas departamentales del país norteamericano.

Según el empresario la falta de créditos de largo plazo es una de las dificultades que enfrentan las empresas argentinas para expandirse en el exterior. En comparación, explicó que las compañías europeas tienen mayores posibilidades de acceder a préstamos bancarios para financiar nuevas aperturas.

La expansión internacional de la marca comenzó en Uruguay, en 1999. Más adelante se incorporó Chile, en 2008, donde cuenta con tres locales propios y una plataforma de venta online. Luego llegaron otros mercados de la región.

“Somos una marca de diseño de autor. No es una marca comercial que va a salir a abrir 8 o 12 locales en Madrid”, señaló.

Con las próximas inauguraciones, la compañía alcanzará alrededor de 31 puntos de venta, entre sucursales propias y espacios dentro de otros comercios.

“Jazmín se creó y se pensó para que de la Argentina surgiera una marca que pudiera llegar a todo el mundo”, afirmó.

Casi 30 años en la industria de la moda

Jazmín Chebar creó su marca de indumentaria femenina en 1997. Sus padres, Susy y León Chebar, eran propietarios de La Clocharde, una conocida boutique porteña. La diseñadora estudió en Parsons School of Design, en Nueva York, y trabajó en Valentino y Donna Karan antes de regresar a la Argentina.

De vuelta en Buenos Aires, trabajó en Vitamina, donde conoció a Drescher, quien por entonces estaba al frente de la empresa. En marzo de 1997, junto con una amiga, abrió su primer local sobre la calle República de la India, frente al antiguo zoológico de Palermo. Dos años después inauguró el segundo y comenzó a exportar sus colecciones a Estados Unidos.

En 2002, Chebar se asoció con Drescher, fundador de Caro Cuore y con una extensa trayectoria en la industria textil. Juntos comenzaron a ampliar la presencia de la marca en la Argentina y a desarrollar sus operaciones en el exterior.

“Vi un potencial enorme en relación con su estética. Tenía una identidad diferente del resto de las marcas”, recordó el empresario.

La decisión de crecer con pocos locales se mantuvo incluso después de ingresar a otros mercados. Según Drescher, la compañía prioriza las ubicaciones donde puede encontrar a sus clientas antes que aumentar la cantidad de puntos de venta.