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La entrada de una vivienda es una de las zonas más transitadas y, al mismo tiempo, una de las más olvidadas a la hora de limpiar y ordenar. Según expertos en organización del hogar y disciplinas energéticas, este espacio puede acumular suciedad, humedad y cargas negativas que afectan el ambiente interior sin que sus habitantes lo perciban.

En ese contexto, especialistas en limpieza natural y Feng Shui revelaron un truco casero simple, estético y económico para mejorar la atmósfera del acceso al hogar: colocar un pequeño ramo o algunas ramitas de laurel fresco cerca de la puerta de entrada.

Cuáles son las propiedades del laurel

El laurel es una planta reconocida por sus propiedades purificadoras, aromáticas y repelentes, ampliamente utilizada tanto en prácticas de limpieza natural como en disciplinas energéticas.

El laurel es una planta reconocida por sus propiedades purificadoras, aromáticas y repelentes.

Según expertos en fitoterapia, libera compuestos que perfuman el ambiente, reducen malos olores y generan una sensación de frescura en zonas donde suele acumularse polvo, humedad o aroma a calzado.

Además, estudios publicados en el Journal of Applied Microbiology demostraron que los aceites esenciales del laurel poseen propiedades antimicrobianas que contribuyen a disminuir la proliferación de bacterias en espacios de tránsito frecuente.

Por qué recomiendan colocar laurel en la puerta de casa y para qué sirve

Desde la perspectiva del Feng Shui, el laurel es considerado una planta capaz de limpiar la energía densa, proteger el hogar y favorecer la circulación de buena vibración desde el exterior hacia el interior.

Ubicarlo cerca de la puerta funcionaría como un “filtro energético” que bloquea la negatividad y atrae bienestar. Se convierte así en una alternativa natural, accesible y decorativa para quienes prefieren evitar aerosoles o fragancias artificiales.

Cómo y dónde colocar el laurel para potenciar su efecto

Los especialistas coinciden en que el laurel fresco es la mejor opción porque concentra mayor aroma y liberación de aceites esenciales, aunque el seco también puede utilizarse si se busca un efecto más prolongado. Para armarlo, basta con reunir entre 3 y 7 ramitas y disponerlas en un frasco, cuenco decorativo o atadas con hilo natural.

En cuanto a la ubicación, recomiendan colocarlo en un pequeño florero cerca de la puerta, dentro de un canasto sobre un mueble de entrada o colgado discretamente detrás de la puerta cuando se prioriza el efecto energético por encima del decorativo. En entradas más amplias o con corrientes de aire, sugieren colocar dos ramilletes simétricos, uno a cada lado del acceso, para reforzar su función.

Cada cuánto conviene renovarlo y qué hacer con el laurel usado

La frecuencia de reemplazo depende del estado de la planta y del clima del entorno:

  • en ambientes húmedos, las hojas pueden oscurecerse más rápido
  • en espacios secos, el laurel puede durar varias semanas.

Los especialistas recomiendan renovarlo cada 7 a 10 días si es fresco, y cada 15 a 20 días si es seco.

Cuando el laurel pierde aroma, se quiebra con facilidad o se vuelve marrón, es señal de que ya cumplió su función. Según el Feng Shui, en ese punto la planta habrá absorbido humedad, olores y energía densa acumulada en la entrada. Lo indicado es descartarlo en la basura o compost, sin reutilizarlo para cocinar ni para infusiones.

Mantener esta rutina de renovación no solo contribuye a conservar el equilibrio energético del hogar, sino que también garantiza que el aroma siga siendo perceptible y que la planta continúe cumpliendo su función purificadora de manera efectiva.