

Muchas personas creen que el exceso de hambre está relacionado únicamente con las grasas o los carbohidratos. Sin embargo, especialistas en nutrición y organismos de salud advierten que el verdadero problema suele encontrarse en la composición de los alimentos ultraprocesados modernos.
Detrás de papas fritas, galletas, pastelitos y otras botanas existe una fórmula cuidadosamente desarrollada para resultar extremadamente atractiva al cerebro. Esta estrategia alimentaria puede llevar a que una persona continúe comiendo incluso después de haber ingerido suficientes calorías para satisfacer sus necesidades.

El “Bliss Point”, la fórmula que hace difícil dejar de comer
De acuerdo con información difundida por el ISSSTE, muchos productos ultraprocesados son diseñados para alcanzar el llamado “Bliss Point” o “punto óptimo”, una combinación precisa de grasa, azúcar o carbohidratos refinados, sal y textura crujiente que maximiza el placer al comer.
Esta mezcla genera una experiencia sensorial intensa capaz de activar los circuitos de recompensa del cerebro relacionados con el placer y el deseo. Como consecuencia, el organismo puede seguir buscando más alimento aun cuando ya ha recibido una cantidad importante de energía y nutrientes.

Por qué comes más de lo que realmente necesitas
Los especialistas señalan que los laboratorios alimentarios dedican años a perfeccionar estas combinaciones para hacer los productos más atractivos al consumidor.
El resultado es un alimento que estimula constantemente el deseo de seguir consumiéndolo y dificulta percibir las señales naturales de saciedad.
Por esta razón, terminar una bolsa completa de botanas o repetir porciones con frecuencia no siempre es una cuestión de falta de voluntad.
Una alternativa recomendada consiste en elegir colaciones menos procesadas, como nueces, frutas, garbanzos crujientes o vegetales frescos, y consumir cualquier alimento con moderación dentro de una dieta equilibrada.















