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La reducción de la pobreza laboral en México alcanzó su nivel más bajo de los últimos 20 años al ubicarse en 30.7%; sin embargo, persisten algunos retos por superar, como la persistencia de la pobreza laboral o la brecha salarial, de acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Económicos Espinosa Yglesias (CEEY).

De acuerdo con el Inegi, la pobreza laboral ocurre cuando un trabajador tiene un sueldo que no le permite cubrir el costo de la canasta básica.

El CEEY señala que, a nivel general, la brecha salarial se mantuvo prácticamente sin cambios entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, al pasar de 23.9% a 23.7%, respectivamente.

A nivel posgrado, la brecha salarial alcanzó 23% al cierre del segundo trimestre.

Sin embargo, al revisar el diferencial por grado de estudios, el organismo de la sociedad civil refleja que solo entre la población con posgrado la brecha se aceleró en el último año.

El CEEY señaló que en el segundo trimestre de 2025 la brecha salarial se ubicó en 18%, mientras que para el mismo periodo de este año, el indicador se disparó a 23%. Esto significó un incremento de 27.7% en tan solo un año y prácticamente igualó la brecha salarial general.

En el resto de los niveles de estudio, la brecha se mantuvo sin cambios e incluso presentó leves mejoras.

En este sentido, el organismo refiere que la brecha salarial se mantuvo sin cambios, debido a que la dinámica de horas laboradas con pago prácticamente no ha cambiado.

Cada semana, el promedio una mujer trabaja 37 horas remuneradas, mientras que entre los hombres el promedio sube a 44 horas.

“Esta diferencia implica que los hombres trabajan cerca de una jornada extra a la semana, lo cual incide directamente en la brecha salarial”, detalló el CEEY.

En este sentido, explica que el resultado es reflejo de cómo se distribuyen las tareas del hogar y de cuidados, trabajo que lleva a muchas mujeres a buscar empleos más flexibles, que al mismo tiempo se refleja en una mayor participación en empleos informales, frente a los hombres.

Otro factor que afecta es que las mujeres eligen trabajar jornadas remuneradas más cortas.

El organismo señaló que todavía es necesario reforzar acciones que permitan conciliar el trabajo remunerado con las labores de cuidado y del hogar, así como cololidad mecanismos

Asimismo, se deben implementar y consolidar mecanismos directos para erradicar la disparidad de ingresos, atacando de fondo fenómenos como el techo de cristal y el piso pegajoso.

Persistencia de la pobreza laboral

El organismo advirtió que un segundo factor que todavía requiere trabajo para reducir la pobreza en el país es la persistencia en la pobreza laboral, que subió a 68% en el segundo trimestre desde 66% reportado en los primeros tres meses de este año.

La persistencia de la pobreza laboral se refiere a las personas que no pudieron superar la pobreza laboral en un periodo de un año.

“La actualización de estos indicadores muestra que el mercado laboral mantiene barreras estructurales que limitan su capacidad para ofrecer oportunidades de desarrollo e inclusión para toda la población”, advierte el CEEY.