Una sola hora de interrupción operacional puede representar pérdidas superiores a los u$s 500,000 para una empresa, sin contar los daños reputacionales, retrasos en la producción y el uso ineficiente de recursos, advirtió ZYGHT con base en cifras del Ponemon Institute.
La firma especializada en gestión de riesgos explicó que, aunque el impacto financiero de una interrupción suele ser mayor al que reflejan los estados financieros, muchas empresas en México aún carecen de herramientas que les permitan identificar y atender estos riesgos en tiempo real.
“La prevención ya no debería verse como un gasto adicional, sino como una decisión financiera. Cada incidente que se evita es, literalmente, dinero que la empresa no pierde. Cuando las organizaciones logran anticiparse en lugar de reaccionar, ese ahorro se refleja directamente en su rentabilidad y en la continuidad de sus operaciones”, afirmó Liliana Luna, representante de Desarrollo de Negocios en México y Centroamérica para ZYGHT.
De acuerdo con el Ponemon Institute, una interrupción en centros de datos tiene un costo promedio de u$s 8,851 por minuto, equivalente a más de u$s 500,000 por hora. Sin embargo, la empresa consideró que en México todavía existe una brecha entre el riesgo económico real y la capacidad de las organizaciones para medirlo y gestionarlo.
Manufactura y logística, entre los más vulnerables
ZYGHT señaló que las industrias cuya operación depende de procesos continuos y coordinados son las más afectadas por este tipo de incidentes, entre ellas manufactura, logística, retail y minería.
En estos sectores, explicó, una sola falla puede detener la producción, afectar la distribución y retrasar la atención a clientes, lo que incrementa el costo total de la interrupción.
Para reducir ese riesgo, la compañía recomendó implementar monitoreo permanente de variables operativas, alertas automáticas e información centralizada que permita responder con rapidez ante cualquier desviación, ya que el tiempo de reacción influye directamente en el impacto económico del incidente.
La prevención gana peso en la estrategia empresarial
Liliana Luna aseguró que cada vez más organizaciones comienzan a incorporar la prevención operacional como parte de su estrategia de negocio y no únicamente como una medida de cumplimiento.
“Cada vez más empresas en México están entendiendo que la prevención operacional no es un lujo reservado para las grandes corporaciones, sino una necesidad para cualquier negocio que dependa de su continuidad para ser rentable. Esa es la conversación que como industria debemos seguir empujando”, señaló.
La directiva agregó que el reto para las empresas ya no es decidir si deben invertir en visibilidad operacional, sino qué tan preparadas están para responder a eventos inesperados sin comprometer su competitividad ni la continuidad de sus operaciones.