La Secretaría de Hacienda enfrenta un panorama complejo para este año, pues busca las maneras de acelerar el crecimiento económico en un entorno donde el T-MEC genera incertidumbre y el espacio fiscal para invertir es prácticamente inexistente.
De acuerdo con un análisis de UBS, relativo a la Reunión de Primavera del fondo Monetario Internacional (FMI), el Plan de Infraestructura anunciado por el Gobierno Federal apunta a atraer capital privado, que es crítico para limitar la necesidad de gasto público adicional para mantener la deuda en orden y encaminar las finanzas públicas a la consolidación fiscal.
La secretaría a cargo de Edgar Amador Zamora Torres señaló que la deuda pública debe concluir el año en un máximo de 57% del Producto Interno Bruto (PIB).
El objetivo de la dependencia es mantener el grado de inversión en las calificadoras internacionales.
Por una parte, Fitch Ratings acaba de ratificar la nota en BBB-, apenas un grado por encima del grado de inversión, mientras que Moody’s, que también mantiene a México en grado de inversión, pero con expectativa negativa, podría mantener sin cambios la nota, estima UBS.
Esto será consecuencia del reconocimiento del progreso fiscal especialmente en términos de operaciones para Pemex, aunque Moody’s ha advertido una tendencia al alza de deuda y riesgos de la balanza fiscal.
Economía lenta y cara
Por su parte, Principal Asset Management advirtió que la actividad económica de este año mantiene un “inicio lento”, aunque algunos datos recientes sugieren una estabilización.
Además, la economía mexicana enfrenta el reto de la inflación que en marzo presentó riesgos reforzados al alza, al marcar el segundo mes consecutivo por encima del rango objetivo del Banco de México.
Al cierre de marzo, la inflación anual se ubicó en 4.59% impulsada por el precio de productos agropecuarios.
A esto se suma el alza de las mercancías, que se mantiene ligeramente contenida, pero la inflación de los servicios se mantiene elevada.
Provincial prevé que los riesgos se mantengan al alza para la inflación con factores externos como el incremento en los precios del petróleo, interrupciones en la cadena de suministro y el incremento en la posibilidad de que fenómeno de El Niño, junto con presiones internas y un posible reboten en la demanda empujen todavía más arriba la inflación.