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Décadas atrás, las personas acostumbraban a bautizar a sus hijos con el nombre del santo del día de su nacimiento. Para ello, consultaban al calendario y elegían entre las opciones del santoral de la Iglesia católica.
A pesar de que es una práctica cada vez menos frecuente, la comunidad cristina continúa conmemorando a estos santos y personasbeatificada por el Papa, como a San Policarpo que se recuerda cada 23 de febrero.
¿Quién fue San Policarpo?
San Policarpo fue un destacado obispo y mártir de la Iglesia primitiva, conocido por ser discípulo de san Juan, uno de los apóstoles de Cristo. Su vida se sitúa en un periodo crucial de la historia cristiana, donde los seguidores de la fe enfrentaban severas persecuciones. Policarpo es recordado como el último de los testigos de los tiempos apostólicos, lo que resalta su importancia en la transmisión de las enseñanzas de Jesús y los apóstoles.
Durante el reinado de los emperadores Marco Antonino y Lucio Aurelio Cómodo, San Policarpo, ya con casi noventa años, fue arrestado y llevado al anfiteatro de Esmirna, en Asia. A pesar de su avanzada edad, se mantuvo firme en su fe y no renunció a sus creencias, lo que lo llevó a ser condenado a muerte. Su valentía y determinación en momentos de gran adversidad son un testimonio de su profundo compromiso con el cristianismo.
El martirio de San Policarpo ocurrió alrededor del año 155, cuando fue quemado vivo en presencia del procónsul y del pueblo. En sus últimos momentos, ofreció gracias a Dios Padre por ser contado entre los mártires y por participar del cáliz de Cristo. Su sacrificio no solo lo consagró como un mártir, sino que también inspiró a generaciones de cristianos a mantener su fe ante la persecución.
Una buena forma de recordar y celebrar la vida de este santo es replicar su adoración por Dios y tener en cuenta sus enseñanzas para ayudar a quienes más lo necesitan.
Todos los santos que se celebran el lunes, 23 de febrero de 2026
El 23 de febrero de 2026 se conmemoran dos santos importantes en el calendario litúrgico. San Sireno, un mártir del siglo IV, es recordado por su valentía y fe inquebrantable en tiempos de persecución. Su legado perdura en la devoción de los fieles que celebran su memoria cada año.Por otro lado, Santa Milburga, del siglo VIII, es venerada por su vida de santidad y dedicación a la comunidad. Fundadora de monasterios, su influencia se extiende a lo largo de la historia, siendo un ejemplo de piedad y servicio. Su festividad también se celebra el mismo día, uniendo a los creyentes en la oración y la reflexión.Ambos santos, San Sireno y Santa Milburga, representan la riqueza de la tradición cristiana y la importancia de recordar a aquellos que han dejado una huella en la fe. El 23 de febrero se convierte así en una fecha significativa para la comunidad católica, que honra sus vidas y enseñanzas.