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El calendario astronómico de 2026 ya tiene su primera fecha marcada en rojo: el 17 de febrero ocurrirá un eclipse solar anular, un evento fascinante donde la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero sin lograr ocultarlo por completo.
Qué es un eclipse solar anual
Este fenómeno se produce cuando la Luna se encuentra cerca de su apogeo, el punto más lejano de su órbita respecto a nuestro planeta. Al verse más pequeña, no cubre el disco solar y permite que los bordes del astro rey sobresalgan, creando el icónico efecto visual de un “anillo de fuego”.
¿Quiénes podrán ver el eclipse de febrero?
La visibilidad de este evento será selectiva. La fase de anularidad total, es decir, el anillo perfecto, será exclusiva de la Antártida. Sin embargo, millones de personas en el hemisferio sur podrán disfrutar de un eclipse parcial, especialmente en regiones de Sudamérica y África.
Países como Chile y Argentina tendrán una vista privilegiada de las fases parciales. En el caso de México, el fenómeno no será visible de forma directa en el cielo, pero los entusiastas podrán seguir la trayectoria en tiempo real a través de las transmisiones oficiales de la NASA.
Cuándo ocurrirá el anillo de fuego: horarios del fenómeno
Los eclipses solares anulares no ocurren todos los meses; se presentan aproximadamente cada uno o dos años. Su frecuencia depende de una alineación perfecta conocida como sizigia y de que la Luna esté en la posición orbital adecuada para no cubrir totalmente al Sol.
El evento del 17 de febrero de 2026 tendrá una duración total de más de cuatro horas. Según los cálculos astronómicos, iniciará a las 11:42 UTC y alcanzará su punto máximo de esplendor entre las 12:11 y las 12:13 UTC, cuando la Luna cubra el 96.3% del diámetro solar.
Cómo protegerse durante un eclipse solar
A diferencia de un eclipse total, la luminosidad no desaparecerá por completo, por lo que es vital recordar que nunca debe mirarse directamente sin filtros solares certificados. Este “aro de luz” es tan potente que puede causar daños irreversibles en la retina en pocos segundos.
Este eclipse de 2026 es solo el preámbulo de un año cargado de actividad celeste. Para la comunidad científica, representa una oportunidad invaluable para estudiar la dinámica orbital y fomentar la divulgación astronómica en todo el mundo hispanohablante.