Dos importantes descubrimientos prehispánicos salieron a la luz en México en enero de este año, y ambos han sorprendido y y desconcertado a la vez a los arqueólogos locales
El primero fue una colección de artefactos que se encontraron en una tumba de entre 500 y 700 años de antigüedad en el pueblo de San Pedro Jaltepetongo, en el estado de Oaxaca, al suroeste del país. Las reliquias incluían un intrincado colgante de oro que se cree representa a Ehécatl, el dios azteca del viento, cuencos de barro y vasijas de tres patas, algunas decoradas con vibrantes diseños en rojo y naranja.
El segundo, también una cámara funeraria, tenía más de 1,400 años de antigüedad. La presidenta Claudia Sheinbaum lo describió como “el descubrimiento arqueológico más importante de la última década en México”, cuya entrada presenta un búho gigante tallado en la roca con su pico ocultando un rostro humano.
El problema con el primer descubrimiento, que salió a la luz después de que el influencer mexicano Señor Blue publicó un video al respecto en Facebook, fue que la tumba estaba llena de artefactos, pero éstos habían sido extraídos por los lugareños. El hallazgo fue corroborado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El problema con el segundo, también hallado en Oaxaca, en una zona que ha sido excavada durante décadas, fue que estaba vacía. Las autoridades recibieron una pista anónima sobre la existencia de la tumba y su saqueo el año pasado.
México está repleto de tesoros aún por descubrir de sus antiguas civilizaciones, que se remontan a más de 3,000 años. Pero mantenerlos intactos puede ser un desafío.
Sitios arqueológicos como Tulum, una de las últimas ciudades construidas por los mayas, son una importante fuente de ingresos turísticos, aunque a los visitantes no se les permite entrar a las tumbas antiguas.
Sin embargo, las organizaciones que las protegen se quejan de la falta de fondos. Miruna Achim, historiadora de colecciones arqueológicas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en Ciudad de México, señala que el INAH ha sufrido recientemente un enorme recorte presupuestario.
En México, los recientes descubrimientos en Oaxaca también han desatado un intenso debate sobre la propiedad del patrimonio cultural. El sitio de San Pedro Jaltepetongo fue descubierto después de que una mujer que recogía hierbas se topó con un hoyo en el suelo. Una inspección más detallada reveló una cámara funeraria mixteca que data entre 1300 y 1521 d. C.
Los lugareños comenzaron entonces a retirar los objetos. La desconfianza hacia las autoridades es profunda en muchas comunidades rurales, según Señor Blue, cuyo verdadero nombre es Yaotzin Nel Mejía Martínez. Él afirma que las autoridades del pueblo temían que los funcionarios se abalanzaran sobre ellos para llevarse los objetos. Prefieren la construcción de un museo para albergar las reliquias en la localidad, en lugar de que se las lleven a la Ciudad de México, un lugar que muchos nunca visitarán.
La oficina del INAH en Oaxaca se ha puesto en contacto con los lugareños para catalogar los descubrimientos, que incluyen huesos humanos que los lugareños no retiraron de la tumba por superstición, afirma Mejía Martínez.
Pero el instituto también emitió una severa advertencia a la ciudadanía para que tenga precaución al publicar tales hallazgos, a fin de no incentivar a los saqueadores y evitar que “nuestra historia e identidad queden reducidas a simple mercancía y entretenimiento”.
Esto sucede con demasiada frecuencia: Mejía Martínez afirma que hay muchas personas en grupos de Facebook y WhatsApp que ofrecen artefactos antiguos a la venta.
En la Tumba 10 de San Pedro Huitzo, de Oaxaca, que las autoridades datan del año 600 d. C., los saqueadores llegaron primero. En su conferencia de prensa diaria, Sheinbaum mostró un vídeo cuidadosamente seleccionado de lo que queda de la cámara funeraria zapoteca, dominada por el enorme búho que simboliza la muerte y elaboradas decoraciones que indican que honraba a una persona de alto rango.
“Orgullo de los mexicanos, grandeza de México”, dijo, mientras el vídeo mostraba a los arqueólogos trabajando.
En su estado original, la tumba debió ser una maravilla, afirma Omar Espinosa Severino, cofundador del sitio de arqueología en redes sociales Libreta Negra Mx. Cree que alguna vez pudo haber contenido ofrendas, incluyendo joyas creadas con piedras verdes y conchas marinas, así como vasijas y urnas. Encontrarla vacía “es una tragedia”, añade. “Cada tumba saqueada es una historia que ya no podemos escribir”.