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Al comprar pollo, es posible observar que algunas piezas presentan una piel amarillenta y otras tienen un tono más blanco. Esta variación suele llevar a pensar que uno de los productos es más saludable, fresco o sabroso que el otro.

Sin embargo, la tonalidad no permite determinar por sí sola la calidad de la carne. El color puede estar relacionado con la dieta del animal, la presencia de pigmentos naturales como los carotenoides, la genética y ciertos aspectos del procesamiento. Para evaluar el producto deben considerarse principalmente su olor, textura, conservación y fecha de consumo.

¿Qué conviene elegir: pollo de piel amarilla o blanca?

El tono de la piel está relacionado principalmente con los pigmentos presentes en la alimentación del ave, aunque también pueden intervenir factores como la genética, la edad y el sistema de producción.

Los pollos alimentados con ingredientes ricos en carotenoides, como el maíz amarillo, pueden desarrollar una piel de tonalidad más intensa. Estos pigmentos naturales se acumulan especialmente en la grasa situada debajo de la piel.

Cuando la dieta contiene una menor concentración de esos compuestos, el pollo suele conservar una apariencia más clara o blanquecina. Esto no significa necesariamente que haya recibido una alimentación deficiente.

Por lo tanto, ninguna de las dos opciones es mejor únicamente por su color. La elección puede depender del gusto personal, la receta y las preferencias comerciales de cada región.

¿El pollo amarillo posee más nutrientes?

La piel amarilla suele asociarse con un producto más natural, sabroso o nutritivo. Sin embargo, el color no constituye una prueba de frescura, seguridad ni calidad superior.

La carne de ambos pollos puede aportar proteínas, vitaminas del complejo B y minerales. Las características nutricionales dependen de factores como el corte, la presencia de piel, la cantidad de grasa y el método de cocción, no simplemente de una tonalidad amarilla o blanca.

Para elegir un producto en buen estado conviene revisar la fecha de consumo, la temperatura de conservación, el olor, la textura y la integridad del envase. Una alteración llamativa acompañada de mal olor o superficie pegajosa sí puede ser una señal de deterioro.

Pollo con piel blanca o amarilla: qué diferencia hay entre ambos y cuál conviene comprar Fuente: ChatGPT

¿Conviene comprar pollo con piel amarilla o piel blanca?

La elección depende de las preferencias personales, el tipo de preparación y el presupuesto.

Si se busca una presentación más dorada para cocinar en horno o parrilla, muchas personas prefieren el pollo de piel amarilla por su aspecto una vez cocido.

En cambio, quienes priorizan únicamente el valor nutricional pueden elegir cualquiera de las dos opciones, ya que la carne ofrece prácticamente los mismos beneficios.

Más allá del color de la piel, a la hora de comprar pollo, conviene prestar atención a aspectos mucho más importantes:

  • La carne debe tener aspecto firme y uniforme.
  • No debe presentar olores fuertes o desagradables.
  • La piel debe estar íntegra y sin manchas verdosas o grisáceas.
  • Debe mantenerse siempre refrigerado o respetar la fecha de vencimiento.