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La plata puede perder su brillo con el paso del tiempo y adquirir una tonalidad oscura debido al deslustre que se forma sobre su superficie. Aunque existen productos específicos para pulir este metal, también hay un método casero que utiliza tres elementos comunes: papel aluminio, bicarbonato de sodio y agua hirviendo.

Esta técnica sirve para recuperar el aspecto brillante de determinados cubiertos y objetos de plata sin recurrir a productos especializados. La reacción que se produce entre el aluminio, el bicarbonato, el agua caliente y el deslustre permite desprender buena parte de la capa oscura, por lo que el procedimiento resulta sencillo y rápido.

Cubiertos: cuchas y tenedores.Fuente: ShutterstockShutterstock

¿Para qué sirve limpiar la plata con papel aluminio?

El objetivo principal es eliminar el deslustre que hace que los cubiertos de plata se vean opacos, amarillentos o ennegrecidos. Para hacerlo, se debe cubrir una fuente de vidrio o metal de aproximadamente 23 por 33 centímetros con una hoja de papel aluminio, colocando el lado brillante hacia arriba.

Después, hay que colocar los objetos de plata sobre el aluminio y añadir agua hirviendo hasta cubrirlos por completo. Se agregan dos cucharadas colmadas de bicarbonato de sodio de manera uniforme y se deja actuar la mezcla durante unos 30 minutos. La combinación genera una reacción química que ayuda a retirar el sulfuro de plata responsable del oscurecimiento.

Lo hicimos mal toda la vida | Esta es la forma correcta de usar el papel aluminio: ¿cara mate o brillante?Shutterstock

Cómo aplicar el truco y qué objetos evitar

Una vez transcurrido el tiempo, los cubiertos deben retirarse con cuidado de la fuente, enjuagarse muy bien y secarse. Para terminar, se recomienda frotarlos suavemente con un paño blando para eliminar restos de humedad y recuperar el brillo de la superficie.

Sin embargo, no todos los objetos de plata deben someterse a este procedimiento. El método está pensado para cubiertos de plata de ley o piezas plateadas, pero no se recomienda para plata fina ni para joyería que tenga piedras preciosas, perlas u otros materiales delicados. En esos casos, es preferible utilizar un método de limpieza específico para la pieza para evitar daños.