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Una alerta sanitaria encendió las alarmas en el estado de Yucatán, México, tras reportarse el fallecimiento de un hombre a causa de un caso probable de meningoencefalitis amebiana primaria. Esta grave infección del sistema nervioso central es provocada por la Naegleria fowleri, un parásito microscópico conocido popularmente como la ameba comecerebros.

El hecho ocurrió en Mérida, la capital estatal y uno de los puntos turísticos y culturales más concurridos por los viajeros de Latinoamérica. Aunque las autoridades sanitarias locales enviaron muestras a laboratorios especializados para la confirmación definitiva, los protocolos de prevención y control ambiental ya fueron activados.

¿Qué ocurrió en Yucatán y cómo detectaron el caso?

El paciente, un hombre de 34 años de edad, ingresó a principios de septiembre al Hospital General Regional No. 12 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Mérida, presentando un cuadro de severo deterioro neurológico y edema cerebral.

Tras ser trasladado a la unidad de cuidados intensivos y recibir ventilación mecánica junto con tratamiento farmacológico múltiple, falleció el 8 de septiembre.

Según la información oficial emitida por el Gobierno del Estado de Yucatán en su comunicado No. 26-1487, la investigación epidemiológica determinó que la víctima tenía antecedentes de exposición laboral continua a un cuerpo de agua recreativo (un lago artificial) ubicado en una conocida plaza comercial de la zona de Cabo Norte.

Alerta sanitaria por una ameba comecerebros que provocó la muerte de un hombre en el destino más elegido por los latinoamericanosShutterstock

¿Cómo actúa la ameba comecerebros y cómo se transmite?

La Naegleria fowleri es un protozoo de vida libre que habita de forma natural en cuerpos de agua dulce templada o tibia, tales como lagos, ríos, lagunas, pozos, estanques o piscinas con un mantenimiento o nivel de cloración deficiente.

De acuerdo con los reportes técnicos de la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) y de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), las características clave de esta afección son:

  • Vía de entrada exclusiva: el microorganismo ingresa al cuerpo únicamente cuando el agua contaminada entra con fuerza por la cavidad nasal. A través del nervio olfatorio, asciende velozmente hacia el cerebro.
  • Sin contagio por ingestión: no es posible infectarse por beber agua potable o contaminada, ya que los jugos gástricos del estómago destruyen al parásito. Tampoco se transmite de persona a persona.
  • Síntomas y evolución: los primeros signos incluyen dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos. Posteriormente, evoluciona a rigidez de nuca, confusión, pérdida del equilibrio, convulsiones y coma. La enfermedad avanza con rapidez y tiene una tasa de letalidad superior al 97 %.

¿Existe riesgo para los turistas y la población general?

Las autoridades del Gobierno estatal y de la Secretaría de Salud de Yucatán han aclarado que se trata de un evento aislado y han descartado categóricamente la existencia de un riesgo epidemiológico generalizado o de un brote masivo en la Península de Yucatán. Ningún otro trabajador ni visitante ha presentado sintomatología asociada.

Como medida de extrema precaución, la COFEPRIS ordenó el cierre preventivo del área hídrica involucrada y procedió a la toma de muestras de agua. Debido a que la confirmación analítica de la ameba requiere técnicas de biología molecular complejas, las muestras clínicas y ambientales fueron remitidas al Laboratorio Estatal de Salud Pública de Hidalgo para su dictamen final.

¿Qué medidas de prevención se recomiendan al viajar o nadar?

A pesar de que las infecciones por Naegleria fowleri son sumamente raras tanto en México como a nivel internacional (registrándose apenas unos pocos casos al año en todo el mundo), los organismos sanitarios aconsejan adoptar hábitos de autocuidado al disfrutar de zonas acuáticas cálidas:

  • Evitar sumergir la cabeza o bucear en lagos, estanques naturales, pozos o aguas termales sin tratar.
  • Utilizar pinzas o tapones nasales durante la práctica de deportes o actividades acuáticas en agua dulce tibia.
  • Evitar remover o agitar el sedimento del fondo en zonas de agua dulce poco profundas.
  • Emplear siempre agua destilada, estéril o previamente hervida al realizar irrigaciones o lavados nasales.