Otra batalla campal se avecina en el Congreso de Estados Unidos, donde republicanos y demócratas deberán discutir el plan con el que el presidente Barack Obama pretende recortar el déficit y estimular la resquebrajada economía del país, con el telón de fondo de las elecciones presidenciales de noviembre de 2012.

Aunque los líderes republicanos repitieron hasta el hartazgo que no votarán a favor de una reducción impositiva para los ricos, Obama volvió a la carga ayer con esa idea, con la que aspira a reconquistar al electorado de clase media, desencantado con las políticas del primer presidente negro de Estados Unidos, que buscará su reelección.

Está mal que en Estados Unidos, un maestro o una enfermera o un trabajador de la construcción que gana 50.000 dólares al año tenga que pagar impuestos más altos que alguien que gana 50 millones, afirmó Obama al presentar en la Casa Blanca su plan para recortar el déficit público en casi u$s 4 billones en diez años, la mitad del cual se financiaría con los aumentos impositivos a los ricos y a las corporaciones.

Otros u$s 1.100 millones se ahorrarán con el fin de las guerras en Irak y Afganistán, una promesa que Obama aún no pudo cumplir.

El demócrata insistió con que vetará cualquier ley que incluya recortes en los beneficios médicos de los adultos mayores, que no contemple un aumento de los tributos a los más acaudalados, en una señal de que no dará el brazo a torcer frente a las amenazas de los opositores.

Los contribuyentes de clase media no deberían pagar impuestos más altos que los millonarios o billonarios Eso es muy honesto. Es difícil argumentar contra eso, proclamó Obama, que lucha para terminar con los beneficios fiscales a las familias con ingresos superiores a los u$s 250.000 anuales, que aprobó su antecesor, George W. Bush.

Pero son escasas las chances de que el plan prospere en el Congreso, donde los republicanos dominan la Cámara de Representantes, y podrán reeditar allí la lucha que dejó al país al borde de una cesación de pagos, en medio de las discusiones en torno a la suba del techo de la deuda pública, que se zanjaron en agosto con un compromiso de última hora.

Los republicanos solo quieren hablar de reducir gastos gubernamentales y se oponen a la suba impositiva con el argumento de que perjudicará a los creadores de empleos y frenará las inversiones, en una época de crisis y con el desempleo que afecta al 9,1% de la primera economía mundial.

Estados Unidos viene acumulado déficits desde la era Bush, agravados por los gastos militares en las dos guerras, a lo que se sumó la recesión económica que asoló al país entre finales de 2007 y mediados de 2009. Se estima que el año fiscal de 2011, que concluye el 30 de septiembre, registre un déficit de aproximadamente u$s 1,6 billones, lo que equivale a 11% del PBI.