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El Consejo de Seguridad de las Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzó a definir este viernes, en una votación reservada e informal, quién será el próximo Secretario General del organismo.

Y el resultado posicionó a la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, como los prinicipales candidatos para ocupar el lugar que dejará Antonio Guterres a fin de año.

Rodrigues-Birkett, actual embajadora de Guyana ante la ONU, obtuvo ocho votos a favor, cuatro en contra y cuatro posiciones de “sin opinión”. Fue la candidata con mayor respaldo en este segundo sondeo, según fuentes cercanas a la votación citadas por las agencias Reuters y EFE.

Grynspan, secretaria general de la UNCTAD, recibió siete votos a favor, cuatro en contra y cuatro “sin opinión”. Perdió el liderazgo que había mantenido desde la primera consulta, celebrada a fines de julio.

Carolyn Rodrigues-Birkett.Reuters

Ambas candidatas perdieron apoyos respecto de esa primera ronda. Es un fenómeno habitual: tradicionalmente, las candidaturas favoritas se desinflan en el segundo y el tercer sondeo informal, según indica el propio proceso histórico de estas consultas.

Cómo le fue a Rafael Grossi

En cuanto a Rossi, que dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Mantuvo sus siete votos a favor, pero sus votos en contra se triplicaron: pasaron de dos a seis.

Ese salto en el rechazo complica el panorama del diplomático argentino de cara a las próximas rondas. Grossi había quedado tercero en julio, detrás de las dos candidatas latinoamericanas.

Rafael Grossi.

Bachelet y Sall, entre los más resistidos

La expresidenta chilena Michelle Bachelet obtuvo seis votos en contra en esta segunda consulta. El expresidente de Senegal Macky Sall recibió cinco votos en contra, según los datos difundidos tras la votación.

Ninguno de los dos logró despegar del pelotón de candidatos con menor respaldo. La carrera sigue dominada por las dos aspirantes latinoamericanas, pese al recorte de apoyos que ambas sufrieron.

En tanto, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa se mantuvo entre las candidatas con chances, con tres votos en contra, cuatro a favor y ocho “sin opinión”. Su posición no varió demasiado respecto de rondas anteriores.

Reuters

La también ecuatoriana Ivonne Baki, cuya candidatura se oficializó apenas unos días antes de esta votación, tuvo el peor resultado: cero votos a favor, ocho en contra y siete “sin opinión”.

El diplomático ugandés Olara Otunnu recibió cinco votos en cada una de las tres categorías. Ninguno de los dos logró despegar de los últimos lugares de la tabla.

Cómo funciona este tipo de votación

En esta etapa del proceso, los representantes de los 15 miembros del Consejo reciben una papeleta blanca. Pueden votar a favor, en contra o “sin opinión” sobre cada uno de los aspirantes al cargo.

La consulta es confidencial, aunque los resultados totales suelen filtrarse a la prensa poco después. Se conoce el número global de votos, no quién votó qué, lo que protege el secreto de las cinco potencias con veto.

Francia, China, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido participan de estos sondeos igual que el resto, sin que se sepa públicamente cómo vota cada uno. Esa información recién se revela en una etapa posterior del proceso.

Qué viene después

Tras esta ronda de papeletas blancas, el Consejo pasa a un sistema distinto: los cinco miembros permanentes votan con papeletas rojas. Recibir una de esas papeletas negativas deja a un candidato prácticamente fuera de carrera.

Por eso, más que los votos a favor, los aspirantes vigilan de cerca el número de votos en contra que acumulan en cada sondeo. El salto de Grossi de dos a seis rechazos es la señal más comentada de esta ronda.

Se esperan nuevas consultas informales en las próximas semanas antes de llegar a esa etapa decisiva. El proceso deberá cerrarse antes de que termine el mandato de Guterres, en diciembre de 2026.