En esta noticia

Mirar al cielo, contemplar su inmensidad y llenarse de preguntas. Y es que hay mucho más allá de lo que nuestros ojos alcanzan a registrar. Cuerpos celestes, estrellas, planetas y galaxias, que buscan ser analizados a través de la astronomía para poder tener una mejor comprensión del cosmos.

Y dentro de los eventos llamativos que se producen y que a veces ocurren una sola vez en la vida, este abril un cometa de órbita extremadamente larga volverá a ser visible desde la Tierra.

El cometa C/2023 R3: qué es y por qué causa expectativa

El cometa que será visible desde la Tierra es conocido como C/2023 R3 y lo detectaron por primera vez no hace mucho: el 7 de octubre de 2025, en Hawái, por el programa de investigación Pan-STARRS.

Lo que hace más llamativa su visualización es esta característica: este astro solo orbita alrededor del sol una vez cada 170.000 años, lo que convierte esta aparición en un fenómeno raro y expectante. Actualmente, está cruzando la constelación de Pegaso y se posiciona en la zona baja del cielo oriental unos 90 minutos antes del amanecer.

Foto: archivo.

Cuándo se podrá ver el cometa que no aparecía desde la prehistoria

Según los cálculos astronómicos, el cometa va a alcanzar su punto de máxima aproximación a la Tierra el próximo lunes 27 de abril, pasando a unos 70 millones de kilómetros de distancia. Esta alineación convertirá los últimos días del mes en el momento ideal para intentar captarlo en el cielo nocturno.

En cuanto a su visualización, los astronómos señalan que se verán favorecidos los países del hemisferio norte, es decir que Argentina no estaría dentro de este grupo.

Recomendaciones para ver el comete de la prehistoria

Para poder ver el cometa, se recomienda seguir estas indicaciones:

  • Desplazarse a zonas rurales o montañas alejadas de la contaminación lumínica,
  • Buscar un horizonte despejado y utilizar binoculares o un telescopio pequeño.
  • Se recomienda llegar con antelación y dejar que los ojos se adapten a la oscuridad durante unos 20 o 30 minutos para poder apreciar el tenue resplandor de este visitante milenario.