Consumir yerba mate -en forma de mate- es una costumbre arraigada en Argentina, y sus posibles efectos sobre la salud despiertan cada vez más interés en la comunidad científica.
De hecho, un estudio publicado en 2025 en la revista Molecular Nutrition & Food Research analizó qué ocurre con la presión arterial y la glucosa en sangre -entre otros indicadores- después de consumirla de manera regular.
La investigación encontró cambios favorables en varios parámetros cardiovasculares y metabólicos después de ocho semanas de consumo.
Entre los resultados, los investigadores observaron una reducción de la presión arterial y de la glucosa en ayunas, además de mejoras en indicadores vinculados con la sensibilidad a la insulina.
Sin embargo, los hallazgos deben interpretarse con cautela: el estudio se realizó con un grupo reducido de participantes y no demuestra que la yerba mate prevenga o cure enfermedades.
Qué descubrió el estudio científico sobre el consumo diario de yerba mate
El trabajo, titulado Yerba Mate (Ilex paraguariensis St. Hill.) Tea May Have Cardiometabolic Beneficial Effects in Healthy and At-Risk Subjects, fue publicado el 22 de abril de 2025.
Su objetivo fue evaluar los posibles efectos cardiometabólicos de la yerba mate en personas que no acostumbraban a consumirla regularmente.
Para ello, los investigadores realizaron un ensayo controlado, aleatorizado, ciego y cruzado con 52 participantes: 25 con niveles normales de colesterol y 27 con hipercolesterolemia.
Durante 8 semanas, los voluntarios consumieron tres porciones diarias de yerba mate y, en otro período de la investigación, una bebida isotónica descafeinada utilizada como control.
Al finalizar la intervención con yerba mate, el equipo detectó variaciones en la presión arterial, la glucosa en sangre en ayunas y distintos marcadores relacionados con la inflamación.
Los resultados sugieren posibles beneficios para la salud cardiometabólica, aunque hacen falta investigaciones adicionales para confirmar su alcance a largo plazo.
Cómo cambió la presión arterial después de tomar yerba mate durante ocho semanas
Uno de los resultados más destacado fue la disminución de la presión sistólica y diastólica -valores que componen la presión arterial-. El efecto fue más marcado entre los participantes con colesterol elevado, un grupo considerado de mayor riesgo cardiovascular.
En estas personas, la presión sistólica -el valor máximo que registra el tensiómetro- bajó 8,2 milímetros de mercurio (mmHg) respecto del valor inicial. La presión diastólica -el valor mínimo- disminuyó aproximadamente 6,6 mmHg.
Entre los participantes con colesterol normal, los descensos fueron más moderados: 2,84 mmHg en la presión sistólica y 0,90 mmHg en la diastólica.
Los autores señalaron que estos resultados podrían indicar un efecto favorable de la yerba mate sobre la presión arterial. No obstante, los participantes comenzaron el ensayo con valores dentro del rango normal, por lo que los hallazgos no permiten sacar conclusiones.
Qué pasó con la glucosa en sangre y la sensibilidad a la insulina
El estudio registró una disminución de la glucosa en sangre en ayunas después de 8 semanas de consumo de yerba mate.
La reducción fue de aproximadamente 2,6 mg/dL entre los participantes con colesterol normal y de 4,3 mg/dL entre quienes tenían hipercolesterolemia.
Los investigadores evaluaron, además, la resistencia a la insulina mediante el índice HOMA-IR y la sensibilidad a esta hormona a través del índice QUICKI. Ambos indicadores mostraron cambios favorables en los dos grupos después de la intervención.
La insulina permite que la glucosa pase de la sangre a las células para ser utilizada como fuente de energía. Cuando el organismo responde menos eficazmente a esta hormona, puede aparecer resistencia a la insulina, un fenómeno relacionado con el desarrollo de alteraciones metabólicas.
Pese a los resultados, los participantes presentaban niveles normales de glucosa en el comienzo del ensayo. Por eso, los investigadores no sacaron conclusiones.
Cuánta yerba mate tomaron por día y cuáles son las limitaciones del estudio
Durante la intervención, los voluntarios consumieron tres porciones diarias de infusión de yerba mate, preparadas con saquitos de 3 gramos cada uno y 150 mililitros de agua por porción.
La investigación evaluó ese consumo durante ocho semanas, por lo que sus resultados no deben extrapolarse automáticamente a cualquier cantidad, preparación o frecuencia de consumo.
Una de las principales limitaciones es el tamaño de la muestra: participaron 52 personas, divididas en dos grupos según sus niveles de colesterol.
Además, se estudió a consumidores no habituales y no se evaluaron directamente los efectos de mantener esa práctica durante años ni la prevención de enfermedades cardiovasculares o diabetes.
Por eso, aunque el trabajo aporta evidencia sobre los posibles efectos de tomar yerba mate regularmente, no alcanza para considerarlo un tratamiento médico. Quienes tienen hipertensión, diabetes o colesterol elevado deben mantener los controles y las indicaciones de sus profesionales de salud.