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Lo que muchos tiraban sin pensarlo dos veces resulta ser el ingrediente central de uno de los rituales de limpieza energética más difundidos en los últimos meses.

Las cáscaras de ajo, ese residuo seco que queda después de cocinar, concentran parte de la esencia de la planta. Cuando se queman, generan un humo que se usa como sahumerio de abundancia: una forma simbólica de purificar el ambiente y renovar las energías del hogar.

La práctica tiene raíces antiguas. Proviene de tradiciones populares del Mediterráneo y de Europa del Este, donde el ajo fue considerado durante siglos como una planta protectora, vinculada a la prosperidad y al bienestar económico.

Por qué lo recomiendan y cuándo hacerlo

Según el Feng Shui, el humo de las cáscaras actúa como agente limpiador: disuelve las energías estancadas que bloquean el flujo del dinero y abre caminos vinculados al trabajo y la estabilidad financiera.

Cuando se queman, las cáscaras de ajo generan un humo que se usa como sahumerio de abundancia

Los lunes y los viernes son los días considerados más propicios para realizar este ritual, ya que el Feng Shui los asocia con períodos energéticamente favorables para atraer riqueza y éxito laboral.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Guardá las cáscaras blancas y secas de varias cabezas de ajo. No tienen que tener restos de pulpa para que prendan bien.
  2. Colocalas en un recipiente de barro o cerámica que soporte el calor.
  3. Encendelas con un fósforo o con la ayuda de un poco de carbón vegetal para mantener el humo constante.
  4. Recorré toda la casa de atrás hacia adelante, llevando el recipiente con humo a cada rincón, especialmente las esquinas y detrás de las puertas.
  5. Mientras caminás, enfocate en intenciones positivas relacionadas con la estabilidad y el crecimiento.
  6. Al terminar, abrí las ventanas para renovar el aire y tirá las cenizas lejos de la entrada del hogar.

Se puede realizar una vez al mes, si bien quienes lo practican con mayor frecuencia lo repiten cada viernes.

Cabe destacar que se trata de un ritual simbólico propio de la tradición popular y el Feng Shui, sin respaldo científico comprobado. Su valor está en la intención y el significado que cada persona le otorga.