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El óxido es uno de los problemas más comunes en las cocinas argentinas, sobre todo en sartenes de hierro o acero que no se secan bien después de lavarlas.
Frente a esto, existe un método casero, económico y efectivo que no requiere detergente ni lavandina: el vinagre blanco.
Por qué el vinagre es la mejor opción
El vinagre blanco contiene entre un 4% y un 6% de ácido acético, una sustancia natural con la potencia suficiente para debilitar la corrosión y desprenderla del metal, sin dañar la superficie ni requerir productos industriales.
Paso a paso para sacar el óxido de la sartén
- Verter una cantidad generosa de vinagre blanco directamente sobre las zonas oxidadas, asegurándose de que queden bien cubiertas
- Dejar actuar entre 15 y 40 minutos, según el nivel de oxidación
- Retirar el exceso de líquido y frotar suavemente con una esponja
- Si el óxido persiste, ayudarse con un chorro de agua caliente
- Secar muy bien la sartén con un paño
- Colocarla unos minutos sobre la hornalla encendida para evaporar cualquier resto de humedad
Cómo evitar que la sartén se vuelva a oxidar
- Secarla siempre por completo después de lavarla
- No guardarla húmeda ni apilada con otras sartenes
- Evitar esponjas metálicas, que pueden rayar la superficie y facilitar la corrosión
- Aplicar una fina capa de aceite vegetal como protección adicional en sartenes de hierro
Este método es especialmente recomendado para sartenes de hierro y acero, los materiales más propensos a oxidarse por contacto prolongado con agua y humedad.