Algo se gestaba en silencio detrás de los árboles durante 13 meses. Las cámaras lo vigilaban de noche. Los veterinarios lo monitoreaban semana a semana. Nada podía fallar.
El milagro llegó el 29 de marzo, en Bioparc Fuengirola, España. La cría, de 10 kilos, abrió los ojos por primera vez. Su madre, Rawa, la olfateó despacio.
Y todos celebraron. Su nacimiento nunca había ocurrido antes en cautiverio. Esta especie es mucho más que un animal exótico. En las selvas de Asia, es un guardián invisible del ecosistema: dispersa semillas, abre senderos entre la vegetación densa y sostiene el equilibrio de bosques enteros. Sin él, algo en la naturaleza se rompe.
Pero quedan apenas 2500 en libertad. La deforestación y la caza furtiva los empujaron al borde de la desaparición total.
El milagro del nacimiento de un mamífero clave para la biodiversidad
El nacimiento de esta cría de tapir malayo sacude al mundo de la conservación. Rawa y Mekong —los padres— forman parte del Programa de Especies en Peligro de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA).
Mekong llegó desde Suecia en 2023 con una misión. No fue fácil: durante años, la pareja no logró compatibilizarse.
Veinte años de trabajo sostenido estuvieron a punto de no alcanzar su objetivo. “Llevábamos muchos años intentándolo y por fin ha sido posible. Estamos contentísimos, es increíble”, confesó Javier Vicent, responsable del equipo de Zoología.
La gestación duró 13 meses y se siguió con ecografías semanales. Ahora, el equipo veterinario liderado por Adrián Martínez vigila cada paso de la cría, que permanecerá junto a su madre entre 6 y 9 meses, antes de viajar a otro centro como parte del plan de conservación europeo.
Compromiso con la conservación del tapir malayo
El nacimiento del tapir malayo conlleva una significativa responsabilidad con el futuro del ecosistema y la biodiversidad. Por eso, desde Bioparc Fuengirola se profundizaron las acciones destinadas a asegurar el bienestar y adecuado desarrollo de esta primera cría.
- Supervisión veterinaria especializada: se realizan controles periódicos de salud, peso y comportamiento.
- Monitoreo 24/7: gracias a cámaras de vigilancia, se controla en tiempo real la evolución de la cría y su madre.
- Educación ambiental: el parque impulsa programas para sensibilizar a los visitantes sobre la situación del tapir malayo y otras especies amenazadas.
- Colaboración internacional: se trabaja en red con otros centros europeos dentro del programa EAZA.
- Plan de traslado futuro: cuando esté preparado, el ejemplar será enviado a otro zoológico europeo para seguir garantizando la diversidad genética de la especie.