El costo de la energía eléctrica representa una preocupación constante para las familias, y la llegada del resumen mensual suele generar sorpresas en el presupuesto.
Sin embargo, la creencia de que todos los aparatos enchufados impactan por igual es falsa: el verdadero gasto depende de la combinación entre la potencia requerida y las horas continuas de funcionamiento de cada dispositivo.
Dentro del mapa de consumo hogareño, un electrodoméstico en particular destaca por sobre el resto debido a su uso ininterrumpido.
Se trata del termo eléctrico, un equipo que permanece trabajando durante gran parte de la jornada para calentar y mantener la temperatura del agua, transformándose en uno de los principales responsables del aumento desmedido en la factura.
Los verdaderos gigantes del consumo eléctrico
Junto con el termo eléctrico, existen otros aparatos de alta demanda que conviene controlar para evitar sorpresas en el cobro del servicio:
- Aire acondicionado: su impacto es determinante durante los meses de temperaturas extremas. Si permanece encendido durante varias horas al día, se convierte rápidamente en el aparato que más encarece el recibo.
- Plancha de ropa: aunque se utiliza por períodos más breves, requiere un pico de potencia considerable para generar calor rápidamente. Usarla de forma recurrente suma un costo elevado.
- Ventiladores de aire: representan una alternativa de climatización mucho más económica ya que demandan una fracción mínima de la energía que necesita un equipo de aire acondicionado.
Aparatos que consumen menos de lo que parece
Por otro lado, existen dispositivos que generan falsas alarmas entre los usuarios. Es el caso del microondas, que pese a exigir una potencia alta para calentar, se utiliza durante pocos minutos y su impacto total en el recibo resulta insignificante.
Algo similar ocurre con el router de WiFi y los cargadores de teléfono celular: aunque permanecen enchufados las 24 horas del día, su potencia de trabajo es tan baja que apenas inciden en el gasto final.
Para reducir la factura, los especialistas sugieren enfocar los hábitos de ahorro en regular los tiempos de uso de los equipos destinados a producir frío o calor intenso.