En el 2015 surgió una nueva isla en el Pacífico Sur que, según ScienceAlert, creó una oportunidad de estudio sin precedentes para que geólogos, vulcanólogos, biólogos y ecólogos de aprender cómo comienzan los ecosistemas.
Se trata de la isla Hunga Tonga-Hunga Ha’apai (Hunga Tonga) que nació gracias a la erupción volcánica, sin embargo, su destino no fue el que todos esperaban.
Nacimiento de Hunga Tonga
La isla surgió de una erupción surtseyana, es decir, interacción entre magna y agua de mar, que se dio entre diciembre del 2014 y enero del 2015.
La ceniza y tefra se acumuló hasta sobresalir del océano Pacífico Sur, a unos 65 kilómetros al norte de Nuku’alofa, capital de Tonga.
La isla, que tenía un cráter central rodeado de pendientes muy empinadas, presentaba las siguientes características:
- 2 kilómetros de diámetro.
- 114-120 metros sobre el nivel del mar.
Su composición, al ser de tefra y ceniza consolidada, la hacía muy vulnerable a las olas, lluvia y viento. En principio, se pensó que duraría solo meses, sin embargo, la NASA estimó que podría sobrevivir entre 6 y 30 años.
A principios del 2022, otra erupción volcánica destruyó esta pequeña isla y la redujo considerablemente.
Estudio sobre Hunga Tonga
En todo ese tiempo, los científicos aprovecharon a estudiar este fenómeno que se trató de la primera isla volcánica nacida y monitoreada desde su inicio con satélites modernos.
En tiempo real se estudió:
- Procesos de formación de islas.
- Erosión rápida.
- Colonización inicial por microorganismos.
En este marco, los científicos recolectaron evidencia de una comunidad inesperada de microbios que metabolizaban azufre y gases atmosféricos.
El ecologista microbiano, Nick Dragone, de la Universidad de Colorado, dialogó con Science Alert y explicó: “No vimos lo que esperábamos. Pensamos que veríamos organismos que se encuentran cuando un glaciar retrocede, o cianobacterias, especies más típicas de colonizadores tempranos, pero en cambio encontramos un grupo único de bacterias que metabolizan el azufre y los gases atmosféricos”.
El grupo de científicos liderado por Dragone recolectó 32 muestras de suelo de la isla, en superficies que van desde el nivel del mar hasta la sima del cráter.
Asimismo, el científico relató la importancia de este suceso. “Este tipo de erupciones volcánicas ocurren en todo el mundo, pero por lo general no producen islas. Tuvimos una oportunidad increíblemente única. Nadie había estudiado exhaustivamente los microorganismos en este tipo de sistema insular en una etapa tan temprana antes”, concluyó.
Si bien todo este estudio concluyó en 2022 tras 7 años de vida, los científicos cuentan con más herramientas de predicción y de recolección de información cuando vuelvan a formarse islas de estas características.