En 1946, el dibujante Chester Gould sorprendió a sus lectores con una idea que, para la época, parecía salida de la ciencia ficción: en su historieta Dick Tracy, el célebre detective utilizaba un pequeño dispositivo de comunicación de dos vías integrado en su muñeca.
Casi siete décadas después, aquella fantasía se convirtió en una realidad cotidiana con la llegada de los relojes inteligentes.
La imaginación se adelantó y anticipó una de las funciones que hoy caracterizan a los smartwatches: la posibilidad de comunicarse directamente desde la muñeca, sin necesidad de llevar otro dispositivo.
El invento de Dick Tracy que parecía imposible en 1946
Cuando Chester Gould incorporó el“Radio de muñeca de dos vías”a las aventuras de Dick Tracy, la tecnología portátil estaba muy lejos de ofrecer algo similar.
El dispositivo no solo permitía enviar y recibir comunicaciones de manera inalámbrica, sino que funcionaba como una herramienta fundamental para mantenerlo en contacto con la policía y con otros personajes mientras se encontraba en plena acción.
67 años después, la ficción se convirtió en realidad
La idea que imaginó para Dick Tracy tardaría décadas en materializarse. Un momento clave llegó en 2013, con el lanzamiento del Samsung Galaxy Gear, uno de los primeros relojes inteligentes de gran repercusión comercial. El dispositivo permitía recibir notificaciones, realizar y contestar llamadas, consultar información y utilizar aplicaciones directamente desde la muñeca.
Aunque estaba muy lejos de la tecnología que hoy ofrecen los smartwatches, el Galaxy Gear hizo realidad una de las ideas centrales que la ficción había anticipado: convertir el reloj en un dispositivo de comunicación portátil.
De esta manera, aquella fantasía de Dick Tracy pasó de las viñetas a un producto tecnológico que podía llevarse literalmente en la muñeca.
De esta manera, aquella fantasía de Dick Tracy pasó de las viñetas a un producto tecnológico que podía llevarse literalmente en la muñeca.