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Un hallazgo científico en las montañas del este de Turquía volvió a encender el debate sobre uno de los relatos más antiguos de la humanidad.
La formación Durupınar, una estructura de 515 pies de largo ubicada cerca del Monte Ararat que durante décadas fue considerada una simple masa sólida de roca natural, es objeto de intensos estudios que sugieren que podría tratarse de los restos del Arca de Noé.
El equipo de investigación utilizó un sistema de radar de alta precisión para explorar el subsuelo a gran profundidad. Los primeros resultados revelaron capas diferenciadas y anomalías que desafían la hipótesis de un bloque homogéneo de piedra, abriendo la puerta a una intervención arqueológica de gran escala para determinar el origen de la formación.
Estructuras angulares y tecnología de radar avanzada
La prospección fue liderada por el Dr. Khosrow Bakhtar utilizando la tecnología BakhtarRadar, desarrollada a partir de investigaciones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Los escaneos detectaron una serie de ángulos rectos a unos seis metros de profundidad, junto con una red de pasillos alineados y túneles que convergen en una cámara central hueca, coincidiendo con la descripción bíblica de los compartimentos del arca.
Asimismo, estudios complementarios de termografía infrarroja permitieron detectar patrones de calor que sugieren la presencia de un casco sepultado bajo la tierra.
De acuerdo con los investigadores, las dimensiones registradas en el sitio (515 pies de largo por 86 pies de ancho) guardan una correlación exacta con los 300 codos de longitud estipulados en los textos antiguos.
Análisis de suelo y las próximas etapas del proyecto
Junto con el relevamiento geofísico, los especialistas recolectaron muestras de suelo en el perímetro de la estructura. Los análisis de laboratorio arrojaron niveles marcadamente elevados de potasio en la vegetación interna, una señal química compatible con la descomposición de grandes masas de madera petrificada que permanecieron congeladas durante siglos.
El equipo se prepara para publicar un informe técnico preliminar que definirá los puntos exactos para realizar perforaciones de prueba.
Esta nueva etapa contempla la introducción de cámaras de alta resolución en las cavidades subterráneas para extraer muestras físicas directas y confirmar de forma definitiva si se trata de una construcción humana.