Mientras Aerolíneas Argentinas parece adentrarse cada vez más en los cielos tormentosos de la relación entre gobierno nacional y el grupo Marsans, el resto de la aviación comercial del mundo intenta desesperadamente buscar nuevos rumbos que le permita sobrevivir a una de sus peores crisis, disparada por una competencia de precios y fogoneada por los récord de suba del costo de los combustibles.

Compañías que calificadas como dueñas de los cielos, por la cantidad de aeronaves y rutas que vuelan, hoy están inmersas en planes de alianzas estratégicas, cancelación de destinos, reducción de plantillas de personal y anticipar la salida de servicio de aeronaves que gastan más combustibles del necesario. El fantasma de la históricas quiebras de Pan Am, TWA y Braniff, ocurridas en los inicios de los ’90, atemoriza a American Airlines, United Airlines, Continental, Iberia, British Airways y Air France–KLM.

American Airlines, la primera aerolínea de los EE.UU está en proceso de reducir sus vuelos de cabotaje entre 11 y 12 por ciento. Y junto con su subsidiaria American Eagle decidieron imitar la desición de Delta de eliminar vuelos a México. Además American negocia con Iberia y British Airways una alianza para coordinar operaciones que les permita ahorrar costos en sus rutas transatlánticas. Las tres aerolíneas, englobadas en la alianza OneWorld, intentarán alcanzar antes de fin de mes acuerdos en materia de precios, rutas, horarios, ventas, publicidad.

La segunda empresa estadounidense, United Airlines, tiene proyectado despedir a 950 pilotos –un 15% de la plantilla– como parte de una reducción de personal que involucra a entre 1.400 y 1.600 personas.

La otra grande, Continental Airlines decidió recortar 3.000 empleos y reducir su capacidad un 11%. Los gastos de combustible de sus aviones le demandará a la aerolínea u$s 2.300 millones más que en 2007. En tanto Spirit Airlines anunció que eliminaría 250 empleos.

Al otro lado del Atlántico, la franco–holandesa Air France–KLM reducirá su oferta de vuelos. Dentro del plan para reducir costos, además, estudia dar de baja antes de los previsto su flota de aviones 747-400 que consumen más que la nueva generación de aeronaves.

En España, la pronta fusión por adquisición de las aerolíneas de bajo costo Vueling y Clickair tiene como objetivo encontrar oxígeno en las operaciones. Se convertirá así en la tercera aerolínea española. Así Clickair desaparecería, esto afecta a Iberia por ser su principal accionista. Con el nuevo esquema pasaría a controlar el 40% de la nueva compañía.