Es una Pyme familiar QUE se dedica a la fabricación de accesorios para calzado de seguridad, donde tiene una participación del 90% del mercado local. Alcanzó en 2003 una facturación de $ 1,8 millón en 2003 y proyecta para este año duplicar esa cifra, producto de su incursión en Chile y México.

Por Jennifer Hennebert

Tacca Hnos. se fundó en 1945 como una empresa familiar proveedora del mercado autopartista nacional y de fábricas que necesitaban matrices de distintos tipos.

Con el paso del tiempo rápidamente logró el reconocimiento del mercado y se transformó en proveedor de empresas como Renault Argentina, Brawn, Noblex Argentina y Philco.

"Cuando muere la industria autopartista, a fines de la década del 80, tuvimos que buscar otra unidad de negocio que fuera complementaria a la que teníamos en marcha. Entonces un conocido nos vinculó con una empresa de trayectoria en la fabricación de punteras de acero industrial, que había decidido retirarse del mercado y nos dejaba el camino a nosotros", cuenta Graciela Tacca, hija de uno de los hermanos fundadores de la empresa.

Pero no les resultó tan fácil. Los dos años de parate en el negocio local le dieron la chance a la competencia brasileña para que lo acapare de la mano de una matricería más moderna.

"Tuvimos que volver a armar la clientela, visitando uno por uno y escuchando las necesidades concretas que Brasil no se ocupaba de cubrir", recuerda.

Y a pesar de mantener precios más elevados en comparación con Brasil, "decidimos privilegiar la calidad y la atención personalizada que brindamos como un servicio extra, que hoy es una de las fortalezas que nos diferencian de la competencia", explica Tacca.

Entre los productos que comercializan se encuentran las punteras de acero y plásticas, cambrillones, ganchos y pasa-cordones de acero para la industria del calzado de seguridad.

Para lograr recuperar el mercado perdido y acceder a posiciones de privilegio a nivel local debieron realizar algunos cambios.

"Reestructuramos la maquinaria, vendimos algunas para poder reinvertir en matriceria, y hasta llegamos a hipotecar la fábrica para poder continuar operando", explica la directiva, que destaca "la voluntad del plantel de operarios que entendieron la difícil situación, los inestables sueldos y apostaron por esta empresa".

Esta Pyme alcanzó el 100% de su capacidad productiva como proveedores de las principales empresas de calzado nacional: Security Supply, Industrias Contardo, Boris Hnos., Maxi, Borcal y Vicla. Además, hace un año que exportan al mercado chileno.

Pese a todo, Tacca Hnos. sufrió una de las consecuencias del nuevo escenario económico: la falta de mano de obra especializada.

Durante el último año sumaron a 10 operarios, alcanzando un total de 22 (sumados los directivos, trabajan en el lugar 25), aunque los propios empresarios fueron los encargados de formarlos.

"La ventaja del grupo humano con el que contamos es que todos fueron capacitados desde el comienzo y por eso creo que están comprometidos con los procesos de la empresa y la calidad del producto", cuenta.

Los avatares económicos

Instalados en tres terrenos en la calle Cóndor, en el barrio de Pompeya, el año pasado facturaron $ 1,8 millón y esperan para este año duplicar esta cifra, con el aumento de las exportaciones destinadas al mercado chileno y la próxima incursión en México.

Esta Pyme netamente familiar fue evolucionando, cayendo y volviendo a intentar al compás de los avatares del país.

Pero Graciela Tacca no puede olvidar la última crisis. "Lo vivimos mal porque sumado a la situación económica nuestro posicionamiento no estaba aún consolidado, los clientes que nos debían pedidos, entraron en convocatoria, y las condiciones de pago cambiaron a 150 días, mientras que la materia prima la teníamos que pagar al contado. Fuimos avanzando a los manotazos, privándonos de muchas cosas, comiéndonos los ahorros, hasta que se estabilizó la situación".

Una de las mayores trabas que enfrentan como Pyme argentina es "la incertidumbre que vivimos con los precios del acero, nuestro principal insumo, que nos repercute en la exportación porque no podemos planificar las condiciones de pago a largo plazo y al cliente externo no le gusta que le cambien todos los días los precios", explica.

Por otra parte, confía en que el hecho de compartir un proyecto familiar tiene sus pros y sus contras, "porque al depender todos de una misma entrada de dinero, las malas rachas nos repercuten al conjunto, pero la otra cara de la moneda es que todos tiramos para un mismo lado y nos apoyamos mutuamente", relata.

De todos modos, no son de conformarse y en 2000 certificaron la empresa con las normas de calidad ISO 9001 y la certificación IRAM para todos sus productos, un reflejo de la adaptación industrial al mundo de hoy.