El último reto de Louis Schweitzer, presidente de Renault, es conquistar los mercados emergentes con el Logan, su proyecto más personal. En 1998 le encargó a sus ingenieros desarrollar un vehículo que costara 5.000 euros (6.100 dólares) y que, al mismo tiempo, contara con el equipamiento y el diseño de los coches más modernos.

Muchos dudaron de que Renault cumpliera con sus planes, pero, finalmente, el automóvil fue presentado en Europa, y con el precio prometido.

Logan será el último legado del ejecutivo francés a Renault antes de ceder la presidencia a Carlos Ghosn, el máximo directivo de Nissan, aliado del grupo francés. Antes de embarcarse en este plan, Schweitzer capitaneó con éxito la privatización de Renault y selló con Nissan la alianza más fructífera de la industria automotriz.

Después del acuerdo con la automotriz japonesa, el lanzamiento del Logan es el proyecto más ambicioso de Renault. El coche se producirá en fábricas de Rumania, Colombia, Rusia, Irán y, muy probablemente, en China.

En total, Renault ha invertido más de 1.100 millones de euros, la mayor parte para modernizar Dacia, la firma rumana que el grupo francés adquirió en 1999 para servir de base para montar el modelo.

Renault prevé que el Logan venda 700.000 unidades al año, muy cerca de las cifras del Megane, su coche más comercializado.

El gigante francés ya matriculó de este modelo 760.000 unidades en 2003. Gracias al Logan, la firma quiere vender cuatro millones de vehículos en 2010, 1,7 millones más que en 2003.

Ser global

¿Por qué se embarcó el directivo francés en un proyecto tan ambicioso? Schweitzer recuerda que “en 1995, para mejorar la rentabilidad del grupo, tomé la decisión de expandir la empresa hacia mercados fuera de Europa . El primer paso fue aliarse con Nissan en 1998, una compañía que estaba en crisis en ese momento, pero con una fuerte presencia en Asia y Estados Unidos. La siguiente etapa del plan son los

países emergentes, fundamentalmente Europa del Este. El 75% de las ventas de la marca Renault se concentra en Europa Occidental y el 29% en Francia. Nissan también tiene poca presencia en esos mercados: en 2003, el 55% de sus coches se comercializó en Estados Unidos y Japón.

La apuesta de Schweitzer apunta a diversificar geográficamente las ventas, para evitar lo que ocurrió en 2003, cuando la caída del mercado francés –un 6,2%– opacó sus cuentas.

Renault está convencido de que el futuro de la industria pasará por los países emergentes. En 2003, el mercado mundial de automóviles subió un 1,9%, pero mientras Europa Central y del Este creció un 13,7%, las ventas en Estados Unidos retrocedieron un 1,6% y en Europa Occidental, un 1,5%.

La estrategia de los franceses en los mercados emergentes es muy distinta a la de sus rivales, que han optado por comercializar básicamente los mismos coches que en Occidente. Peugeot, Citroën y Toyota van a completar su oferta con un modelo pequeño, que se producirá en la planta que están construyendo conjuntamente en la República Checa. El coche será más barato que todos sus modelos, según han señalado las marcas, pero, a diferencia del plan de Renault, se venderá en toda Europa.

General Motors sí tiene un proyecto para los países del Este, pero menos ambicioso: junto con el grupo ruso AvtoVAZ está produciendo el pequeño todoterreno Lada Niva, que cuesta 9.600 dólares.

El beneficio de la duda

El problema del Logan, señalan los analistas, es que los coches pequeños generan pocas ganancias. Teniendo en cuenta, por lo tanto, las fuertes inversiones en el proyecto, el coche sólo será rentable si alcanza un gran volumen de ventas. “Ningún proyecto de coche barato para países emergentes funcionó, ya que se trata de mercados con una alta inestabilidad económica y política , comenta José Antonio Bueno, de la consultora Roland Berger.

“Es una apuesta muy arriesgada. Te puede ir bien en algunos mercados, como ocurre con el Fiat Palio en Brasil, que ha colocado a la marca italiana como líder en ese país. Pero también se puede sufrir mucho si, de repente, como ocurrió en la Argentina, las ventas pasan de 300.000 a 15.000 , señala Juan José Díaz-Ruiz, presidente del consejo de Fiat Auto España. Los expertos también advierten que Renault corre el riesgo de que los proveedores locales en los países donde producirá el Logan no sean competitivos.

Hay otro peligro en el desarrollo de coches baratos: la imagen, que se puede acabar comparando con los antiguos coches comunistas.