Los temores de los exportadores de granos a que se renueve en las próximas semanas la protesta agraria, con posibilidades de freno en la comercialización, determinaron un fuerte repunte de las cotizaciones de la soja y el maíz en la Bolsa de Comercio de Rosario.

Así, a pesar de que en Chicago los contratos futuros de la oleaginosa cerraron a la baja, u$s 469 por tonelada, es decir 1,05% abajo de la jornada previa, el poroto disponible en Rosario ganó 10% y traspasó la barrera de los $ 900 (o u$s 300) por tonelada por primera vez en el último mes. El cierre fue en $ 905 cada mil kilogramos y se realizaron negocios por unas 150.000 toneladas.

El repunte local de la soja fue acompañado por el maíz, que mejoró gasta 12% para la entrega inmediata y terminó a $ 450 por tonelada. Se relevaron operaciones por 25.000 toneladas.

En la mejora del maíz local, también influyó el nuevo alza de 1,11% que el cereal tuvo ayer en Chicago. La preocupación en cuanto a una posible reducción de los rendimientos del cultivo norteamericano, ante condiciones climáticas demasiado secas que atraviesan las zonas productivas, hizo que el maíz cerrara a u$s 230 la tonelada, el mayor valor en las últimas dos semanas.

Por su parte, las operaciones con trigo se movieron hacia abajo, tanto en Chicago como en Rosario.

En el mercado estadounidense, los futuros del trigo terminaron con una retracción de 1,63%, hasta apenas unas décimas por debajo de u$s 320 por tonelada. En la caída pesó la decisión de varios fondos de liquidar posiciones ante lo que, al cierre del mercado de las commodities agrícolas era una recuperación del dólar frente al euro, la nueva caída del petróleo y del oro. Finalmente esos parámetros quedaron en sendas opuestas.

En el puerto rosarino, en tanto, la exportación pagó entre $ 550 y $ 590 por tonelada de trigo disponible, con caídas de hasta 6% respecto del cierre previo. No obstante, se negociaron unas 15.000 toneladas.

El apuro de los exportadores y fábricas de procesamiento de soja y girasol buscan acumular mercadería en la previa de lo que puede ser una nueva protesta agropecuaria nacional (ver pág. 11).

El interés pasa por evitar que falte productos para procesar y/o exportar en caso de que los ruralistas reediten las medidas de fuerza, como lo hicieron entre marzo y julio pasados, en reclamos por mejores precios, liberación de las exportaciones y baja de las retenciones, entre otros temas.