Subastar botellas de vino es un negocio más que extendido en Europa y Estados Unidos, donde moviliza más de u$s 200 millones anuales. Aunque han crecido, en la Argentina aún son pocas las empresas que organizan remates comercialmente. También hay bodegas y entidades que lo hacen con fines benéficos. Pero el precio que alcanzaron últimamente algunos exponentes argentinos en subastas locales creció exponencialmente: en 2007, el máximo valor por una botella no superó los $ 700, aunque algunos vinos de guarda (ejemplares añosos, de partidas limitadas casi en extinción) se podían conseguir por nada menos que $ 5000 (como un Catena Zapata 1990) o $ 4000 (Weinert Cava 1977).
Sin embargo, en la última subasta a beneficio de la Fundación Make a Wish, organizada por la Bodega Catena Zapata y realizada la semana pasada, un lote compuesto por un sólo ejemplar fue adquirido en nada menos que $ 8500, todo un récord para un remate local de un vino argentino. Se trata del vino ícono de la bodega, Catena Zapata Estiba Reservada, que tenía una base de $ 3900, y lo llamativo es que, a diferencia de los máximos valores obtenidos en otra oportunidades, no forma parte de una partida muy añosa: su cosecha es 2002.
Otros precios conseguidos tampoco fueron nada despreciables: el segundo puesto, con $ 5000, lo ocupó un lote integrado por dos botellas de D.V.Catena Vineyard Designated, elaboradas con uvas provenientes solamente de un viñedo, con los primeros números de la partida, que suelen ser guardadas por la bodega. Y, en tercer lugar, se vendió un lote a $ 4700, con cuatro añosas botellas de Saint Felicien Cabernet Sauvignon, cosechas 1976, 1977, 1978 y 1979.
Pese a todo, aún los valores siguen muy lejos de algunas bodegas francesas y españolas, como el récord máximo de un Château Lafite de 1787, a u$s 186.000. Pese a todo, la subasta realizada en el Palacio Duhau Park Hyatt, recaudó $ 61.800, el triple del precio base, que serán destinados a chicos afectados por graves enfermedades.