El sector aeroportuario de todo el mundo se está consolidando con bastante rapidez, en un momento en que la demanda de tráfico aéreo se acelera y el flujo de liquidez, relativamente previsible, aumenta el atractivo de los activos.
La crisis de la aviación de los primeros años de la década interrumpió las actividades de fusiones y adquisiciones. Por su parte, las compañías aéreas luchaban por mantenerse a flote frente a la recesión económica, los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la Guerra de Irak.
Sin embargo, durante los últimos dos años, el número de pasajeros ha aumentado en forma espectacular y los acuerdos alcanzados en el sector han registrado récords históricos.
Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, el tráfico internacional de pasajeros se incrementó un 7,6% en 2005. “El sector recupera así índices de crecimiento normales tras una serie de acontecimientos inesperados que comenzaron en 2001 , explica el director general de la asociación aérea Iata, Giovanni Bisignani.
El año pasado, el tráfico de pasajeros fue inferior al incremento del 15,3% registrado en 2004, aunque se superó el récord anual, situado en 6%.
El frenético ritmo de acuerdos está respaldado por la voluntad de muchos gobiernos a privatizar los activos aeroportuarios para financiar las inversiones en infraestructura.
Decisiones como la del Ejecutivo indio de permitir la entrada de inversores extranjeros para renovar los aeropuertos de Nueva Delhi y Bombay contribuyen a acelerar el intercambio de actividades a nivel mundial.
Hace unas semanas, el Gobierno de India adjudicó el contrato de Delhi, valuado en 1.300 millones de dólares (1.086 millones de euros), a un consorcio encabezado por la constructora india GMR y Fraport, propietaria del aeropuerto de Francfort. GVK, otra constructora india y su socio, Airports Company South Africa, consiguieron la remodelación del aeropuerto de Bombay por 1.200 millones de dólares.
Mientras, la incorporación a la Unión Europea de varios países de Europa del Este, en 2004, ha fomentado las disputas por adjudicarse los proyectos de los aeropuertos de Budapest y de las ciudades eslovacas de Bratislava y Kosice.
Parece que la ola de privatizaciones de los aeropuertos europeos afectará también a los parisenses Charles de Gaulle y Orly, aunque el Ejecutivo galo es más partidario de una oferta pública de venta parcial. El aeropuerto de Amsterdam, Schiphol, también podría privatizarse.
A esta tendencia se han sumado los actuales operadores, las constructoras y los fondos de infraestructura. BAA, empresa sobre la que Ferrovial estudia lanzar una opa, se adjudicó el proyecto de Budapest, mientras que los aeropuertos eslovacos estarán controlados por el aeropuerto de Viena.
Macquarie Airports, un fondo australiano, se hizo con los proyectos de Copenhague y Bruselas, y Abertis aterrizó en el grupo británico TBI. Macquarie Airports, la segunda propietaria aeroportuaria del mundo, tiene intereses en los aeródromos de Sydney, Roma, Bruselas y Copenhague. El ex CEO de TBI, Keith Brooks, afirmó que siempre creyó que “unos pocos grupos dominarían el panorama mundial, precisamente lo que está ocurriendo .