El flamante ministro de Economía anticipó que se tomarán ‘algunas medidas para fortalecer’ al Instituto Nacional de Estadística y Censos.
A renglón seguido anunció que dicho organismo dependerá personalmente de él y que solicitará la colaboración de las universidades para integrar un Consejo Académico.
Antes que a las universidades, sería más práctico que recurra a una maestra primaria para que enseñe a sus directivos a sumar, restar, multiplicar y dividir.
Es tal el nivel de dibujo que se lleva a cabo con sus números que, pese a que ya no se difunden los precios de los productos relevados, incluso entre las pocas cifras publicadas hay notables contradicciones.
Por ejemplo, en el último comunicado emitido respecto a la variación del Indice de Precios al Consumidor -que según el INDEC fue en junio de 0,4% y respecto a junio 2008 un increíble 5,3%- se observa la siguiente perlita.
En la página 7 del comunicado se observa que el índice de junio del rubro Esparcimiento es de 106,24.
Pero para los sub-rubros que lo componen los índices publicados son:
n Turismo: 115,11.
n Diarios, revistas y libros 122,03
n Otros servicios de esparcimiento 120,67.
A todas luces nunca el promedio de estos subíndices puede ser 106,24. Hasta un chico de séptimo grado puede darse cuenta que el valor del rubro Esparcimiento no puede ser nunca inferior a 115,11.
El error no es nuevo y se viene arrastrando desde, por lo menos, setiembre de 2008.
Si esto es lo que se publica, pueden imaginarse los lectores los malabarismos que se llevan a cabo con los números que no se dan a publicidad.
Aquí no está en cuestión una cuestión metodológica. Simplemente se trata de dejar de dibujar las cifras.
Pero para ello se requiere cambiar la cultura instaurada en la institución desde enero de 2007. No se trata simplemente de dibujar cifras más creíbles. Se trata de dejar de dibujar.