New Man quiere crecer un 25% en el mercado de la indumentaria local y cerrar 2004 con una facturación de 24 millones de pesos. Para alcanzar esa meta el segmento femenino se presentó como la mejor tela en donde dar puntada.

El total de mujeres argentinas de clase media y alta consume cerca de 1,5 millón de prendas, cuyo valor promedio ronda los $ 45, lo que genera unos $ 67,5 millones al año, según las estimaciones del sector. “El objetivo de New Man es alcanzar un 8% de la participación en el target ABC1 con la colocación de 50.000 unidades femeninas en la temporada otoño-invierno , explica Martín Coronado, gerente comercial de la empresa que en 2003 facturó $ 18 millones.

Para ello Global Brands, la firma de capitales nacionales comanda por Leonardo Huczneker y que controla la licencia de New Man en el Mercosur desde 2002, desembolsará $ 700.000 en gastos operativos de producción –que será tercerizada en talleres locales– y en la campaña de publicidad.

Lo que ellas quieren

Después de más de 20 años de ofrecer en el país ropa casual y deportiva para hombres, la marca del grupo francés Jacques Jaunet venderá a partir de marzo las colecciones de New Man Mujer en sus doce locales propios y en 170 comercios multimarca del país. Para la próxima temporada la compañía espera poder inaugurar locales exclusivos para su nueva línea.

De esta manera New Man enhebra sus agujas para competir con las líneas femeninas de Lacoste, Polo Ralph Lauren y Tommy Hilfiger, entre otras.

La marca, que comercializa sus diseños en 45 países, ya contaba con su colección mujer en Francia desde mediados de la década del ’70, al igual que su línea Miniman para chicos de 0 a 8 años.

“Adaptamos los diseños a las preferencias de las argentinas de 20 a 40 años, que buscan lo que quieren y están actualizadas en la moda internacional , cuenta Coronado.

New Man llegó al país a mediados de la década del setenta de la mano de la textil Vesubio, que también maneja la licencia de Lacoste y fue adquirida por el Exxel Group.

En 1987 la marca francesa pasó a manos del grupo Cholet, dirigido por las familias Sterman y Heller –controlantes de Christian Dior en el país– hasta que Global Brands compró la licencia, en marzo de 2000.