El incremento de las utilidades y los aportes de capital permitieron que en el último año el patrimonio neto del sistema financiero se incrementara en unos $ 5.900 millones (23%) para superar los $ 30.000 millones. Pero el papel que jugaron las distintas entidades en esa expansión es muy desigual: de hecho, las primeras tres –Nación, Macro y Bisel– explican casi la mitad de la variación.
Según un informe de AMF, con datos a octubre de 2006, Nación representa un 20% del aumento del sistema, en tanto que si se considera el aporte de las dos entidades siguientes, esa participación sube a 44%. Si se agregan el Ciudad y el Río, esos cinco bancos se comen el 57% de la mejora.
Los estados contables reflejan que algo más del 40% del incremento patrimonial obedeció a aportes netos de capital, lo que implica que, a nivel agregado, no sólo se reinvirtieron los beneficios obtenidos, sino que el proceso de capitalización contó con una entrada extraordinaria de fondos para solventar el funcionamiento de los bancos.
Puntualmente, el incremento interanual del patrimonio neto del sistema resultó de la aplicación de los beneficios obtenidos (explicaron el 57% del aumento o $ 3.400 millones), mientras que la inyección de fondos para el financiamiento de la actividad del sector sumó poco más de $ 2.500 millones adicionales.
Públicos y privados
A su vez, el incremento del sistema en su conjunto respondió sobre todo al fortalecimiento patrimonial de los bancos privados (creció cerca de $ 4.000 millones), mientras que el aporte de las entidades del sector público resultó inferior a la mitad del anterior (apenas sobrepasaron los $ 1.800 millones).
Los bancos privados apuntalaron su estructura patrimonial destinando $ 2.240 millones de sus utilidades (55% del incremento de su patrimonio) e inyectando $ 1.845 millones en “fondos frescos . En el caso de los públicos, en cambio, las ganancias reinvertidas explicaron un mayor porcentaje del incremento (65%), mientras que las inversiones netas fueron menores, representando el 37%.