La historia combina todos lo ingredientes típicos de una telenovela mexicana: odio fraternal, ideas robadas, política, mujeres hermosas y negocios millonarios. Los protagonistas son los enemistados hermanos Javier y Víctor González Torres, cada uno dueño en México, su país, de las cadenas de farmacias de medicamentos genéricos Dr. Ahorro y Dr. Simi, respectivamente. La primera llegó a la Argentina en noviembre de 2002 y ya cuenta con 28 locales. Pero el inventor del negocio –y el que mayor éxito comercial tiene en la tierra de Verónica Castro desde su creación en 1997– es Víctor, también candidato a presidente por una fuerza opositora al actual mandatario Vicente Fox.
Ahora Dr. Simi, que al igual que su colega Ahorro ofrece remedios con descuentos del 75%, está desembarcando en el país y la pelea toma carácter internacional. “El Dr. Ahorro copió acá nuestro sistema. Pero mal, porque nosotros tenemos calidad, mística y ética. Mi misión en la vida es ganar dinero, pero también ayudar a los pobres , dispara, verborrágico, Víctor González Torres, apenas comenzada la entrevista.
El directivo está en Buenos Aires cerrando los preparativos para la apertura de once locales en lugares estratégicos de la ciudad. Dice que la inversión inicial será de 2 millones de dólares, pero que desembolsará “lo necesario para posicionarse . No se preocupa por el financiamiento. Las 2.200 farmacias mexicanas con la imagen del Dr. Simi le permiten embolsar u$s 300 millones por año.
La intención aquí es abrir 200 farmacias hasta el 2006, de las cuales el 90% serían franquicias sobre locales ya instalados. Es conciente de que existen regulaciones que impiden instalar varias sucursales en una misma ciudad, o abrir dos locales en menos de 400 metros. Nada parece detenerlo. En Guatemala, donde puso un pie, su socia es la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú.
Tampoco lo desalienta la competencia o el perfil marquista de los argentinos. “Hay mercado para todos. Los pobres no tienen dinero para las marcas. Nuestra fórmula es vender medicamentos de calidad a bajo precio , afirma. Pero no explica cómo va a negociar esos descuentos con la industria local, que se opone a la política de genéricos. Y se muestra impermeable a las críticas. “En México, la industria farmacéutica me ha defenestrado por el tema de la calidad. Fue una guerra sin cuartel, y ganamos. Tenemos 7 millones de clientes que compran, se curan y vuelven .
No es todo. El empresario, acostumbrado a la sobrexposición, dice que copiará el modelo exacto de México. Esto incluye a las Simi-Chicas, modelos pulposas que promocionan sus productos y se encargan de las donaciones de caridad que suele hacer su Fundación Best. Acá, ya se reunió con el representante Pancho Dotto para tentar a Carola del Bianco y a Araceli González. Y organizará una fiesta de inauguración, con mariachis incluidos, en el Alvear, el 29 de octubre, a la que invitó al presidente Néstor Kirchner. “Los pobres también necesitan glamour –dice–. Yo soy como Carlos Menem, pero decente .