Desarrollar e implementar un plan de Business Continuity o Disaster Recovery, es una herramienta indispensable para la continuidad de cualquier negocio frente a posibles crisis que pueden afectar a grandes corporaciones, organismos estatales y también, a empresas locales y pequeñas sociedades. Este plan debe ser diseñado y testeado por especialistas a la medida de cada organización. El mismo, está orientado a prever y minimizar el impacto negativo y las pérdidas que pueden provocar diversos sucesos inesperados. En nuestro país, la limitada infraestructura tecnológica, la falta de prevención de posibles fraudes y estafas, los altos niveles de corrupción, la inestabilidad de los mercados económico y financiero, la inseguridad, pandemias y desastres climáticos, representan grandes contratiempos, incluso, para las empresas más sólidas. Dado esto, el Business Continuity Management permite abarcar al máximo y de manera integral todo tipo de contingencias no deseadas con el objetivo de evitar el daño en las operaciones por interrupción o imposibilidad de acción de alguna de sus funciones vitales. En el momento de crisis la clave es actuar de inmediato e implementar acciones que aseguran la solución del problema.
Para reconocer la necesidad de desarrollo de un criterio de Business Continuity Management basta con preguntarse cuándo fue la última vez que se realizó un análisis de impacto del negocio; en caso de una crisis, quiénes son los responsables idóneos para el manejo de las distintas situaciones que pueden generarse; si están identificados, resguardados, entrenados y disponibles los procesos y el personal clave en caso de un desastre, entre otros interrogantes que, en general y hasta el momento, resultaron impensados.
El impacto en las finanzas. Las decisiones tomadas en las primeras horas de ocurrida una crisis son, sin duda, determinantes de la continuidad del negocio en cuestión. Las acciones implementadas correctamente durante los días subsiguientes permiten la reducción del impacto en términos económicos y financieros; en caso que las medidas no sean las adecuadas, las consecuencias pueden ser drásticas para la empresa. El buen gerenciamiento para la continuidad de negocios no sólo apunta a mantener la oferta de productos o servicios durante el imprevisto sino que, además, permite la recuperación de los daños ocasionados de manera controlada, rápida y eficaz.
Un plan de continuidad del negocio resulta indispensable pero no suficiente. Esto implica que debe ser testeado y actualizado de manera periódica, bajo escenarios concretos planteados por expertos en la materia, lo que permite detectar diversas deficiencias que pueden poner en riesgo a la estructura de la organización. Los distintos procesos de coaching permiten desarrollar una mejor capacidad de respuesta, mejorar la coordinación entre todos los responsables, identificar áreas más débiles y/o expuestas, validar los procesos existentes, mejorar el desarrollo de habilidades para la toma de decisiones y, a los ejecutivos, demostrar sus cualidades y habilidades de gestión, negociación y trabajo en equipo.