Bovespa Holding, que controla la Bolsa de Valores de San Pablo, y BM&F, la principal bolsa de futuros de Brasil, iniciaron conversaciones para fusionarse, unión que crearía el grupo de bolsas más grande de América latina.
Los mercados normalmente apoyan cualquier tipo de consolidación de bolsas. Los accionistas tienden a ser también usuarios, de una manera u otra, por lo que se benefician porque se reducen costos y bajan las comisiones por operación.
La integración de los grupos de mercados más grandes de Brasil tendrá una recepción igualmente cálida, pero por razones distintas. El Bovespa de San Pablo y la Bolsa de Mercadorias & Futuros (BM&F) son monopolios en acciones y derivados respectivamente. A diferencia de la fusión de la Chicago Mercantile Exchange con el Chicago Board of Trade, éstos son productos distintos, por lo que las sinergias deberían ser mínimas, principalmente mejoraría el poder de compra de tecnología y bajarían los gastos de marketing.
El impulso a fusionarse quizás refleje las bases de accionistas prácticamente idénticas que tienen las dos compañías y que las valuaciones todavía están muy elevadas. Ambos grupos comenzaron a cotizar en bolsa en múltiplos muy alcistas hacia fines del año pasado; desde entonces el BM&F cayó cerca de 20% y el Bovespa se mantuvo más o menos estable.
Muchos de los bancos y brokers locales que están obligados a retener la acción para seguir siendo miembros, tomaron ganancias en ese momento, pero todavía estaban sujetos a restricciones a la cantidad que podían vender. Los bloqueos de seis meses sobre una cuarta parte de las acciones del Bovespa se levantan a fines de abril, mientras que a fines de mayo se liberará más de la mitad de las acciones de BM&F.
Al combinarse antes de ese momento –los detalles del acuerdo todavía son poco precisos y probablemente haya un canje de acciones–, los accionistas podrán vender una acción más grande y más líquida.
Siempre estuvo entre las posibilidades una fusión de las dos bolsas: los roadshows para inversores que realizaron las ambas compañías el año pasado dejaron en claro que ninguna tenía planes para pisar al otro ampliando su oferta de productos. Frente a la caída de las valuaciones de las bolsas –el Dow Jones Global Exchange Index retrocedió 23% este año–, muchos accionistas quizás estén deseando salir.