La firma brasileña Embraer, cuarta entre los grandes fabricantes de aviones del mundo, anunció que finalmente está en condiciones de cumplir su promesa de conmocionar el mercado mundial de jets para vuelos de cabotaje. Si lo logra, la empresa puede convertirse en una amenaza seria para Bombardier, líder del sector.
Con una demora de 18 meses en su cronograma original, el grupo brasileño espera obtener este mes la certificación de vuelo final para su Embraer 170, de 70 asientos. Según la empresa, este avión fijará nuevos estándares en materia de comodidad y rendimiento en uno de los segmentos de más crecimiento del mercado aerocomercial.
Mauricio Botelho, CEO de Embraer, espera que para fines de marzo al menos 11 Embraer 170 dejarán la fábrica de Sao José dos Campos, en el estado de San Pablo, para prestar servicios en US Airways, Alitalia y LOT (aerolíneas polacas).
Estas primeras entregas serán un alivio para Botelho, que ha visto con frustración como caían las entregas debido a las cancelaciones y a la demora en lograr la aprobación de vuelo para el 170 por parte de las autoridades brasileñas, estadounidenses y europeas. “Tenemos una cantidad de activos esperando por la certificación , le dijo Botelho al Financial Times.
Embraer ha invertido 1.000 millones de dólares en desarrollar los prototipos de la familia de aviones Embraer 170-190, de entre 70 y 110 plazas. El prototipo 190 realizará próximamente su vuelo inaugural.
A la fecha, la compañía acumuló 245 pedidos firmes y 305 opciones de compra para esta nueva familia de aviones. Bombardier, que inventó el mercado de aviones para cabotaje hace más de una década, debería considerar lo que le ocurrió a Boeing, la firma estadounidense que fue durante años líder mundial en aviones grandes hasta que debió ceder el primer puesto por el embate de los productos de la europea Airbus.