La proximidad de la aprobación legislativa al proyecto Retiro, que modificará el diseño urbanístico de ese barrio, para transformar terrenos baldíos en edificios de vivienda, oficinas, hoteles y espacios verdes, ya está generando movimientos de ajedrez en los principales jugadores del mercado inmobiliario, tal como adelantó El Cronista en su edición del lunes.
Hace unos días, se remató un terreno de 7.000 metros cuadrados en la intersección de las avenidas Antártida Argentina y Presidente Ramón Castillo. Se trata de un triángulo por el que se pagó 7,7 millones de pesos.
El terreno, ubicado detrás de la terminal de ómnibus de larga distancia y el hospital ferroviario, no parece de gran valor hoy en día. Sin embargo, tiene capacidad para construir 35.000 metros cuadrados (m2) cubiertos y 54.000 m2 totales.
Alianza de grandes
En el mercado dicen que Rafael Garfunkel, el empresario dueño de los hoteles porteños Meliá y Tryp, es el comprador del predio. En el entorno del ejecutivo, admiten que tiene una opción para ser parte de la sociedad adquirente. La desarrolladora IRSA, de la familia Elsztain, también tiene un derecho de participación en la operación. Ambos grupos esperan la evolución legislativa del proyecto Retiro.
Si la rezonificación del área avanza de acuerdo con el proyecto del Poder Ejecutivo, que actualmente está en manos de la Legislatura porteña, el predio estará dentro de la nueva zona que recibirá la mayoría de los futuros proyectos inmobiliarios.
En el peor de los casos, los compradores se garantizaron un acceso a Puerto Madero. La avenida Antártida Argentina es la continuación de Alicia Moreau de Justo. De hecho, viniendo de la zona norte de la ciudad, la esquina es cuestión es la entrada a Puerto Madero.
El terreno vendido era propiedad original del Hospital Ferroviario. Sin embargo, el nosocomio lo cedió a un prestador de servicios de salud. Después, cayó en manos de otra sociedad que tenía deuda bancaria. En la convertibilidad, un grupo de coleccionistas de arte español le echó el ojo al terreno. Se llegó a hablar de 5 millones de dólares, pero no pasó nada. El remate fue la salida para saldar diversos pasivos.
Garfunkel tiene en mente un centro de convenciones para ese lugar. Por sus costos pesificados, los más baratos en dólares de la región, la cantidad de convenciones, ferias y exposiciones que se realiza en Buenos Aires está en franco crecimiento. Los espacios disponibles no alcanzan, y la conexión entre Puerto Madero y el puerto Nuevo de Retiro seduce a los inversores. El centro de convenciones sería la primera etapa.
Se esperan más definiciones hacia marzo, donde ya podría estar más claro la viabilidad para construir en el lugar. A IRSA le interesa levantar un edificio de oficinas en el terreno.
“Es ideal para construir un edificio de oficinas ícono. A partir del segundo piso, todos tendrían vista al río , dicen quienes alguna vez visitaron el terreno.
IRSA es uno de los líderes en el mercado de oficinas premium, que también se encuentra muy requerido. Sobre el terreno, del que ya sacaron el cartel de remate que tuvo durante un tiempo, descartan que se vaya a construir un hotel. En la punta del terreno, algunos llegaron a imaginarse la instalación de una petrolera, otra idea que por ahora estaría descartada.
Proyectos conjuntos
En caso de concretarse la asociación entre Garfunkel e IRSA, no sería la primera vez que avanzan juntos. El empresario hotelero, que era dueño del ex club Shell en Vicente López, se lo vendió a la empresa de los Elsztain a cambio de efectivo y una participación en el proyecto que allí se desarrollará. IRSA también adquirió el vecino Centro de Almaceneros. El holding destinaría unos u$s 35 millones para construir cinco torres de 18 pisos, el máximo permitido por la municipalidad, mirando hacia el río.