La Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (Sepyme) lanzará un régimen de premios y castigos para regular la actuación de las sociedades de garantía recíproca (SGR), y llenar así los vacíos legales de la norma que dio origen al sistema y que hoy dejan la puerta abierta para una serie de irregularidades.
Hace algunas semanas, la subsecretaría que encabeza Matías Kulfas encendió la luz de alerta sobre el sistema, al suspender por 90 días la autorización de nuevas SGR y frenar, por el mismo período, la incorporación de más capital a los fondos de riesgo, luego de que una serie de auditorías revelara la existencia de anomalías en el sector. Según reconocen, en gran medida éstas se deben a que las leyes que regulan al sistema de SGR (la 24.467 y 25.300) tienen muchas zonas grises.
En tal sentido, la Sepyme tendría previsto lanzar en las próximas semanas una serie de pautas operativas, entre las cuales se destaca un régimen de premios y castigos, a través del cual se buscará fomentar el crecimiento de aquellas SGR que más presten. En rigor, las SGR pueden dar garantías por hasta 4 veces el valor de sus fondos de riesgo. No obstante, hoy la mayoría no alcanza este ratio, sino que cumple con el requisito mínimo de prestar el equivalente al 80% del fondo. En todo el sistema, de hecho, hay otorgadas garantías por cerca de $ 700 millones, mientras que los fondos de riesgo ascienden a $ 550 millones. La idea de la Sepyme sería entonces autorizar el incremento de los fondos de riesgo sólo a aquellas SGR que logren un apalancamiento de entre 2,5 y 3 veces el valor de su fondo, al tiempo que aquellas que tengan ratios menores, de entre 0,8 y 1, se verán obligadas a reducirlo.
Adicionalmente, la autoridad de regulación trabaja en un nuevo régimen de autorizaciones y en un régimen informativo, que fijará al Banco Central (BCRA) y ya no a la Sepyme como receptor de toda la información de las SGR. También habrá un mayor control de las garantías que otorguen las SGR, dado que, según reconocen fuentes cercanas a Kulfas, algunos de los avales que se computan no cumplen con el espíritu inicial del sistema, que es fomentar el crédito y el desarrollo productivo. Para poder hacerlo, en tanto, también se creará en la Sepyme una unidad dedicada específicamente al control de las SGR. “El sistema de SGR funciona y es bueno. La intención con todo este plan es poder desarrollarlo más , argumentan.
Autorregulación
Notificados de las inquietudes de la Sepyme, entretanto, desde la Cámara de SGR comenzaron a trabajar en un esquema de autorregulación. Mediante un manual de buenas prácticas, el objetivo es definir algunos lineamientos para la inversión del dinero de los fondos de riesgo y dar mayor precisión del tipo de garantías que deben otorgar las sociedades. “El sistema tiene más virtudes que defectos, por eso estamos trabajando en un esquema de autorregulación , apuntaron en la Cámara.
Si bien muchos de los jugadores vienen favoreciendo el crecimiento del crédito mediante el otorgamiento de garantías, lo cierto es que también varias empresas se vieron tentadas a crear su propia SGR, atraídas casi exclusivamente por la posibilidad de utilizarlas como vehículo para deducir impuestos. De acuerdo con la ley, los fondos que las empresas aportan a una SGR son deducidos de la base imponible del Impuesto a las Ganancias. El problema es que para que la deducción sea efectiva, el 80% del dinero del fondo debe otorgarse en avales, lo que genera desvíos con el tipo de garantías entregadas por algunos jugadores. Para Norberto Schor, presidente de Garantizar SGR, no obstante, “los modelos del exterior muestran que, en Argentina, el mercado recién está comenzando . “En España, por ejemplo, el sistema se autodepuró. Lo mismo pasó en todos lados y Argentina está siguiendo esa alternativa , dijo.